16 abr. 2012

Apocalipsis III


El amigo


Antaño, cuando era más joven y todavía creía que los cambios sociales eran posibles, una «huelga general» era todo un acontecimiento. La suma de las fuerzas ciudadanas organizadas se ponían en marcha para paralizar el país. De eso ha pasado mucho tiempo. Por mi edad podría decirse que todavía soy joven, tengo cuarenta años, sin embargo me siento viejo, como si hubiera vivido demasiado. El hastío y la duda tienen algo que ver con esta sensación. Se podría decir que mi edad flota en un río de odio y determinismo fatalista que me ahoga. Antes hubiera intentado resistirme a esa sensación pero hoy no puedo. Es como si me hubieran arrebatado la última gota de ilusión; mi capacidad de soñar se ha evaporado. Cuando cierro los ojos no veo nada, mi mente está hueca, sin información. A veces llego a pensar si no estaré ya muerto y esto que vivo es una alucinación de mi cerebro, la última que me permite antes de apagarse definitivamente.
La noche es impenetrable, sin luna. El barrio permanece en un respetuoso silencio que destila miedo. Es hora de dormir pero seguramente pocos lo hacen. Las pupilas miran los techos descoloridos y viejos, mientras los puños se crispan impotentes debido a una acumulación de energía destructiva que exige un escape que no llega. La cobardía y la apatía estrangulan las conciencias absurdas de los que tienen poco que perder. Yo tampoco duermo, la enfermedad de la culpa me corroe las entrañas como ácido nítrico.
Hace unas horas, un antiguo amigo y compañero de luchas vino a verme y me pidió, como favor personal, que formara parte de su piquete de huelga. Confía en mi experiencia y en mi afinidad ideológica; en lo primero acierta, en lo segundo se equivoca, mi ideología se ha muerto o al menos no tiene la potencia creativa y utópica que en su momento compartimos. Mi amigo es un buen hombre, alguien en quien se puede confiar. Tiene unos cuantos años más que yo y desde que era un adolescente ha empeñado su vida en un combate sin cuartel contra la injusticia. Es admirable y ejemplar y juro que me gustaría estar a su lado pero mi exasperación interior me paraliza. Él dice que soy un solitario, un nihilista. También dice que odio a todo lo que existe. Yo no me veo así pero tal vez sea cierto. Me he perdido y no quiero encontrarme, como si de mi memoria hubiera desaparecido todo rastro de mis antiguas convicciones. Pienso que soy incapaz de sentir pero algo se debe cocer en mi conciencia cuando noto un malestar agobiante que crece en mi interior por no haberle acompañado.
Todavía no es demasiado tarde. Antes de marcharse me mencionó el lugar de la cita y la hora. Ya que estoy despierto y no tengo nada mejor que hacer puedo acercarme por allí y ver qué hacen.
No hay ninguna duda de que vivo aislado. Yo antes no era así. Tenía compañeros de militancia y amigos. También una pareja con la que compartía mi vida. Todo eso se acabó. No era malo pero ahora no forma parte de mi presente.
No sé por qué me emociono al recordar el pasado. Nada de lo que fluye en mi memoria ha sobrevivido. La sociedad se ha descompuesto; mis antiguos compañeros, salvo excepciones, se convirtieron en enemigos irreconciliables y mi pareja se rompió sin estar preparado para ello, sin contención: ella estaba a mi lado y de pronto se había ido. Yo tuve mucho que ver en esa huída. Ahora no importa demasiado lo que sucediera entonces; espero que haya sido feliz. A mí desde luego no me ha ido bien; asumo mi responsabilidad. Cuando el castillo de naipes que era mi vida se derrumbó, una cólera infinita se apoderó de mí y todavía sigue. Esa furia se ha convertido en mi amante más fogosa y en mi mejor consejera. Llevo años dominado por el deseo de abrasar todo lo que conozco, incluyendo a mí mismo. Quizá sea el momento justo de dejar atrás el odio y abrirme a otros contactos humanos. Es una posibilidad que no debo despreciar.
Sí, voy a ir con ellos. Quizá no crea en la eficacia de la huelga ni en que merezca la pena luchar por nada ni por nadie, pero es posible que me sirva de bálsamo contra el dolor.
No sé si ir armado o no. Ellos son pacíficos o más bien prefieren no usar la violencia. Mi mente, sin embargo, bebe la violencia como un elixir reconfortante y amargo… Está bien; voy a acompañarles sin armas. Jugaré con sus reglas y me fundiré en el grupo.
Las calles están demasiado tranquilas como si la respiración de la ciudad estuviera contenida por la tensión y el espanto. No hay sirenas ni amenazas visibles, no obstante presiento que fuerzas invisibles me rodean. Ojos siniestros me miran desde las cámaras que cuelgan de las farolas. Siguen mis pasos, me estudian, me clasifican, a la espera de la orden de ejecución. Soy vulnerable ante esas pupilas incansables. No me dan miedo, sé cómo esconderme entre las sombras y pasar inadvertido, como un camaleón, camuflado en las grietas del pavimento.
Allí están, firmes y seguros; sus ideas les elevan a la categoría de héroes para sí mismos. Para la mayoría de sus congéneres no alcanzan más allá de la etiqueta de pobres ilusos… No son muchos. Se abrazan, chocan las manos, sonríen, se animan los unos a los otros. Quiero compartir con ellos ese entusiasmo de guardería.
Me detengo. Mi amigo me ha visto. Levanta un brazo y me saluda alegre; pero algo extraño sucede. Hay dos coches parados con las luces apagadas, y dentro hay gente. Con la mano señalo en la dirección de los vehículos y mi amigo se vuelve sin comprender; mira y es consciente de lo que he descubierto. Va a advertir a los demás pero no tiene tiempo, suena un disparo y luego otro y otro. Le veo caer al suelo, le han alcanzado. El resto corre como puede, buscando una escapatoria imposible. Los fogonazos de las armas surgen desde diferentes direcciones. No hay salida. Tirado en la acera me introduzco debajo de un coche aparcado, nadie me ha visto. Espero con una rabia creciente que inspira mi instinto asesino. Sé lo que está sucediendo. El hecho por tan repetido resulta trivial. Soy testigo de la acción criminal de un «escuadrón de la muerte». Son policías sin uniforme que amparados en el anonimato hacen la «guerra sucia» a aquellos que se resisten a la condición de esclavos modernos.
Todo ha terminado. Una docena de individuos con la cara tapada y fuertemente armados identifican los cadáveres de los sindicalistas. En unas horas otros policías hipócritamente, buscarán testimonios pero nadie habrá visto nada, yo tampoco. Sobre el asfalto no quedarán huellas de sangre. Solo una nota breve en las páginas interiores de los periódicos describirá un episodio violento más de bandas organizadas de delincuentes.
El silencio ha vuelto a la calle. Las sirenas se acercan. Los asesinos se retiran  y yo tengo el tiempo justo para desaparecer del escenario del sacrifico. Mis manos están crispadas, convertidas en nudos ásperos y rudos. No reconozco mis piernas ni el temblor que las domina pero sí entiendo la determinación que las empuja.
En cuanto entro en mi casa, cojo mi rifle de caza con mira telescópica y comienzo a limpiarlo. Hoy podría haber sido un día idóneo para recuperar la ilusión pero no ha podido ser. Sin embargo la muerte de mi amigo y la de sus compañeros ha dotado de sentido a mi vida más allá de la pura supervivencia. En esta hora siniestra, mi horizonte vital se define con una palabra poderosa: venganza.

Escritos relacionados:


Revisar este enlace: http://www.lr21.com.uy/editorial/415997-union-europea-amenaza-con-dictaduras-militares




19 comentarios:

  1. Me ha gustado. Supongo que esta es la tercera entrega del "colgado" de Apocalipsis.

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  2. Sí. Es continuación. Ya sabes de qué va la historia. Un mundo dominado por la dictadura de los mercados y alguien que se sitúa al margen de las normas sociales para sobrevivir. Recomiendo leer las entregas anteriores la I y la II. Ya veré por dónde va desarrollándose el personaje.

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  3. Me imagino lo que va a ir a continuación. V de Vendetta. ¿No? Te conozco. Escribe la próxima entrega pronto a ver qué pasa.

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  4. Hola,

    Acabo de leer la nueva entrada. Me ha gustado. De hecho me parece buena esta serie. Tal vez porque tiene un toque muy de novela grafica en blanco y negro y tal vez porque me parece muy personal e intimista el planteamiento psicologico que haces del personaje... Tienes algo al escribir que atrapa.

    Lo mejor es que has conseguido que me pregunte que porcentaje del personaje no eres tu, y no lo tengo nada claro, de verdad ... Ya ves, la curiosidad morbosa... que hace que la entrada sea aun mas interesante... Aunque en el fondo se que es todo ficción, en parte para la entrada, en parte para construirte el personaje.

    Sea por lo que sea, me reitero: me ha encantado. Lo mejor la amenaza del final. Estas como una cabra. Jajajaja. Ya veremos que camino termina tomando el personaje (si seguimos vivos).

    Un abrazo.

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  5. En el fondo el relato representa muy bien el "quijotismo" nacional, por llamarlo de alguna manera. Individuos que por diversas circunstancias vitales y con la cabeza llena de libros se lanzan a una cruzada imposible dominada por la estridencia y el claro oscuro, con un fin incierto, que parece tener sentido, pero que no llega más allá de una especie de terapia autoaplicada que les ayuda temporalmente... A ver qué se me ocurre (si seguimos vivos).

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  6. Se me ocurre que podíamos colaborar contigo y sugerirte escenarios, tramas y nuevos personajes. Algo así como un proyecto colectivo. Incluso podemos escribir algo. Si te parece, claro. Bs

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    1. Por mí de acuerdo, encantado. Al final puede salir una especie de novela colectiva, con diversos autores.

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  7. Yo lo veo posible, me refiero a lo de que alguien coja un rifle y busque venganza por su vida, puede pasar, también puede pasar que yo esté grillado....:)
    Salud.

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  8. Es el mensaje más lúcido que he visto últimamente. Pensar en la posibilidad de que estemos locos es algo realmente creador, ¿no creéis? Además si estamos locos mejoran nuestras posibilidades.

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  9. Si seguimos con la locura... Me imagino de qué va a ir la continuación de este relato, se va a dedicar a matar sin piedad. Es lo evidente. El personaje que describe está hecho polvo emocionalmente, sin ilusión. ¿Podría salvarse a través del amor? Es una idea.

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    1. No entiendo a lo que te refieres con el amor. Qué tipo de amor. ¿Amor a la humanidad? ¿Amor a sí mismo? ¿Amor a otra persona?

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    2. Todos los tipos de amor son buenos por sí mismos pero yo me refería a una relación amorosa, con otra persona, vamos.

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    3. Pues está el tío como para amores...

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    4. La idea de que se enamore es un reto porque el personaje está muy endurecido. A ver qué se te ocurre...

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  10. El relato es conmovedor, yo lo he vivido en dos partes muy diferenciadas, según las emociones que me ha movido cada una de ellas.
    La primera despierta en mi una enorme tristeza, creo que cuando las cosas te generan tal sentimiento es por que te sientes reflejad@ o porque las vives de manera muy cercana. Puedo asegurar que se me revolvían las entrañas, es muy desgarrador...es de las cosas peores que pueden suceder a las personas: el sentimiento de decepción y el de desilusión...por que nos hace sentir un inmenso vacío muy desolador, y lo has expresado de una manera magistral y exquisita, felicidades.
    La segunda parte: rabia, furia, recelo...y ganas de seguir quejándome de lo que ven mis pupilas y no le gustan con fuerza y sacando uñas.
    Cambiará la vida del protagonista, no se puede vivir así eternamente, la ilusión es lo que mueve al ser humano, si no la tienes...estas perdid@, nada tendrá sentido.
    Pienso que lo más importante de un texto, de una pintura, de una canción... es estremecer, crear una emoción buena, mala...o mejor aún: que te haga pensar y planteártela para así crecer...y en este texto lo he encontrado.
    Gracias Ángel por seguir conmoviendo, estremeciendo, sacándonos la rabia, fomentando el plantearnos opciones, ideas, ...y sobretodo por ayudarnos a seguir soñando.

    Volup

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  11. Como somos de pesadas... un poco entre todas acabamos de romper todo impulso no condicionado de creación que pueda tener Angel...Me temo que esto solo provocara que el final sea aun mas sangriento si cabe... Crimen pasional seguro... Y si no, al tiempo... ;)

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  12. No te lo puedes ni imagina... Se me ha ocurrido precisamente una idea sangrienta para el final de la cuarta entrega y mucho me temo que de momento no me inspira la idea del "amor", quizá más adelante; pero sí que lo habrá. No se puede vivir sin amor, ¿o sí?

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    1. Ponte tierno, por favor, por favor... No me lo voy a creer si lo haces pero me resultará gracioso. Besitos (Je, je, je, je)

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  13. Dejemos en paz al chico y que escriba lo que quiera pero por favor que nos sorprenda con algo sanguinario. Si te sale algo blandito no nos lo vamos acreer. Me gusta el gore.

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