16 feb 2026

LA SEGUNDA TRANSICIÓN


Por Ángel E. Lejarriaga



A los ciegos y los sordos


En esta húmeda noche que me aturde
las paredes son hojas de papel,
níveos pergaminos
en los que se airean voces lúcidas
que llaman a los oídos sordos,
a los ojos ciegos
y a las caras que se giran hacia otro lado
cuando la injusticia florece cobarde,
con las sonrisas satisfechas
de los corruptos de siempre,
de los amos conocidos,
de las balas feroces.

Los muros han dejado de ser sólo muros
y la libertad no se ejerce a la luz del día,
porque los señores de la guerra
campan a sus anchas
sin correa ni bozal,
mientras nuestras fuerzas flaquean
y el ánimo se estremece
como ramas desnudas
mecidas por un viento impetuoso.

Hemos olvidado otras épocas de lucha,
e ignorado demasiado tiempo
que el enemigo está siempre ahí,
delante de nuestra impasibilidad,
presente como un mal augurio,
aguardando el momento apropiado
para utilizar nuestra apatía
como un arma arrojadiza
que nos devuelve multiplicada
con la soberbia propia del poderoso.

Nuestra debilidad es su fuerza,
por eso algunas personas
volvemos a la protección de la noche,
a la oscuridad iluminada por nuestras ideas,
a los gestos silenciosos,
al disfraz patético,
son tiempos de retroceso
en los que de nuevo
la libertad está herida,
como antaño,
en las calles 
y en nuestra memoria.

El círculo se cierra,
nuestra pasividad nos traiciona
con deseos de huida.

Pobres incautos,
no hay hacia dónde correr,
no existe más camino
que el de los puños apretados,
el de los principios transformadores
y la determinación inquebrantable
de las gentes que lo queremos todo,
si bien todo está por hacer.

Me aterra esta noche,
muchas espaldas están solas
en tanto la brocha hace su trabajo,
y una bala puede llevar un nombre escrito,
los verdugos,
envalentonados ante nuestra indefensión,
patrullan seguros de su fuerza.

A pesar de ello no voy a mirar atrás,
atravesaré este muro
y el siguiente
y hermanaré voluntades
hasta que las palabras de guerra
se conviertan en poemas,
en canciones de utopía,
y acampemos en las calles,
a pesar de su arrogancia y violencia,
a plena luz del día.

22-2-2016



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