Javi Caballero
Por Ángel E. Lejarriaga
Javi Caballero (1979), es psicólogo y educador social. Hasta la actualidad ha publicado: Deja caer las nubes y otros poemas (2002), La luna y la estrella (2006), Viento (2015), Diario de una Perra en Argentina (2019).
La Villa 311 (2024) nos sitúa en un barrio de la periferia de Buenos Aires, un barrio muy humilde, que ofrece una buena muestra de lo que es o puede ser Argentina: presencia multicultural, movimientos de población, permanente crisis económica y corrupción, sobre todo una perenne corrupción que parece impregnar la sociedad, que no es sólo una característica de esta población sino tal vez del país entero. Quien lea el libro podrá apreciar que hay más aspectos por descubrir, la corrupción conduce a la represión de las protestas, de las disidencias y también, por supuesto, a la resistencia. En sus páginas se habla de empresas ocupadas, autogestionadas, de futbol, cómo no, de un ir y venir de gentes que nacen, crecen, se deslocalizan de sus orígenes y en un momento dado entrecruzan sus vidas. Todo esto con un lenguaje propio de la zona en el que el autor se expresa con soltura, el lunfardo.
El lunfardo en una especie de argot o jerga que se desarrolló en el Río de la Plata (Argentina y Uruguay), sobre todo en Buenos aires y Montevideo, también en La Plata, Córdoba, Rosario y Santa Fe. Estas ciudades compartían inmigración española e italiana y gran actividad portuaria. Se le considera un “habla popular argentina compuesta de palabras y expresiones que no están registradas en los diccionarios castellanos corrientes”. (Teruggi, 1974).
Una parte importante de la novela gira en torno a un conflicto laboral. Una empresa está a punto de cerrar y los miembros de la plantilla deciden declarar una huelga indefinida y ocuparla. Al principio sólo saben que quieren mantener el puesto de trabajo, pero según va transcurriendo el tiempo admiten la posibilidad de gestionarla ellos mismos. La situación económica en el país no es buena, en Argentina casi nunca lo es según manifiestan sus paisanos, existe una sensación de vivir en permanente crisis, hay corralito, inflación, paro y una pobreza creciente. Aunque la dictadura de Videla ya no existe en lo formal, en el trasfondo el reparto del poder y la gestión del mismo siguen siendo idénticos. ¿Nos recuerda algo esto? ¿Tal vez a nuestra modélica “transición”?
La novela, enmarcada en el contexto anterior, nos describe un reencuentro, tres viejos amigos de la infancia, ya en edad mediana, se vuelven a ver. Los tres son de la Villa 311. Los personajes en un momento dado de sus vidas siguieron caminos diferentes pero siempre con la mirada puesta en sus orígenes, en esa villa querida para unos, maldita para otros. No hay sosiego para sus habitantes, no hay reformas, no hay esperanzas de progreso, y si las hay no saben dónde buscarlas; el abandono institucional es total, los pobres están bien ocultos debajo de la alfombra de la clase alta bonaerense. Es cierto, la Villa 311 es muy pobre, tal vez roza la miseria, vive con recursos básicos, pero a pesar de tanta desventura sus habitantes mantienen una dignidad admirable que de alguna manera les salva cuando buscan una salida hacia adelante en la experiencia comunitaria, en la unión que produce el dolor, en el apoyo mutuo. Lo que nos cuenta Javi Caballero es ficción, desde luego, pero una ficción inspirada en su propia experiencia pues él vivió en esa villa.
La obra es altamente recomendable aunque incida en problemáticas sociales que por tan repetidas nos resultan familiares. Y lo es también porque evita que olvidemos cuál es la auténtica situación de la mayor parte de la población mundial, pasando por encima de las palabras grandilocuentes de los gobiernos títeres de turno. Independientemente de esta circunstancia, la novela está magníficamente escrita; puedo decir, con gran atrevimiento por mi parte, que Javi Caballero va creciendo literariamente con cada nuevo libro que publica. Esperamos que nos siga deleitando con sucesivas creaciones.
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