Al campamento anarcosindicalista de Boñar.
Cuatrocientos kilómetros,
muchos y pocos,
para llegar a un lugar
donde la enseña rojinegra
ilumina un campo de flores y frutos.
Cuerpos, árboles, risas,
se aúnan en un pentagrama multicolor
que compone una melodía rica en matices,
que se construye a diario de vida
y atesora palabras y conductas y esperanzas
arropadas por La Idea,
por un deseo transformador
que impulsa nuestra conciencia.
Cuerpos, árboles, risas,
se aúnan en un pentagrama multicolor
que compone una melodía rica en matices,
que se construye a diario de vida
y atesora palabras y conductas y esperanzas
arropadas por La Idea,
por un deseo transformador
que impulsa nuestra conciencia.
Aquí estamos,
sin amos,
sin sometidos,
forjando cada instante con esfuerzo y respeto,
y mucho amor,
y abrazos cálidos que anuncian
que la utopía es ahora,
que los sueños han abandonado
el santuario que les ocultaba
y se han materializado sin cólera,
con un vaho de honestidad y confianza
que roza la temeridad y el asombro.
Hemos llegado a Boñar
y no conocemos a nadie
pero no nos sentimos extranjeros
ni perdidos,
estamos donde queremos estar.
sin sometidos,
forjando cada instante con esfuerzo y respeto,
y mucho amor,
y abrazos cálidos que anuncian
que la utopía es ahora,
que los sueños han abandonado
el santuario que les ocultaba
y se han materializado sin cólera,
con un vaho de honestidad y confianza
que roza la temeridad y el asombro.
Hemos llegado a Boñar
y no conocemos a nadie
pero no nos sentimos extranjeros
ni perdidos,
estamos donde queremos estar.
10-8-2016
Este poema forma parte del libro La segunda transición (2018). Lo podéis bajar pinchando AQUÍ .