27 jul 2026

La Villa 311

LA VILLA 311 (2024)
Javi Caballero



Por Ángel E. Lejarriaga
 

Javi Caballero (1979), es psicólogo y educador social. Hasta la actualidad ha publicado: Deja caer las nubes y otros poemas (2002), La luna y la estrella (2006), Viento (2015), Diario de una Perra en Argentina (2019).

La Villa 311 (2024) nos sitúa en un barrio de la periferia de Buenos Aires, un barrio muy humilde, que ofrece una buena muestra de lo que es o puede ser Argentina: presencia multicultural, movimientos de población, permanente crisis económica y corrupción, sobre todo una perenne corrupción que parece impregnar la sociedad, que no es sólo una característica de esta población sino tal vez del país entero. Quien lea el libro podrá apreciar que hay más aspectos por descubrir, la corrupción conduce a la represión de las protestas, de las disidencias y también, por supuesto, a la resistencia. En sus páginas se habla de empresas ocupadas, autogestionadas, de futbol, cómo no, de un ir y venir de gentes que nacen, crecen, se deslocalizan de sus orígenes y en un momento dado entrecruzan sus vidas. Todo esto con un lenguaje propio de la zona en el que el autor se expresa con soltura, el lunfardo.

El lunfardo en una especie de argot o jerga que se desarrolló en el Río de la Plata (Argentina y Uruguay), sobre todo en Buenos aires y Montevideo, también en La Plata, Córdoba, Rosario y Santa Fe. Estas ciudades compartían inmigración española e italiana y gran actividad portuaria. Se le considera un “habla popular argentina compuesta de palabras y expresiones que no están registradas en los diccionarios castellanos corrientes”. (Teruggi, 1974).

Una parte importante de la novela gira en torno a un conflicto laboral. Una empresa está a punto de cerrar y los miembros de la plantilla deciden declarar una huelga indefinida y ocuparla. Al principio sólo saben que quieren mantener el puesto de trabajo, pero según va transcurriendo el tiempo admiten la posibilidad de gestionarla ellos mismos. La situación económica en el país no es buena, en Argentina casi nunca lo es según manifiestan sus paisanos, existe una sensación de vivir en permanente crisis, hay corralito, inflación, paro y una pobreza creciente. Aunque la dictadura de Videla ya no existe en lo formal, en el trasfondo el reparto del poder y la gestión del mismo siguen siendo idénticos. ¿Nos recuerda algo esto? ¿Tal vez a nuestra modélica “transición”?

La novela, enmarcada en el contexto anterior, nos describe un reencuentro, tres viejos amigos de la infancia, ya en edad mediana, se vuelven a ver. Los tres son de la Villa 311. Los personajes en un momento dado de sus vidas siguieron caminos diferentes pero siempre con la mirada puesta en sus orígenes, en esa villa querida para unos, maldita para otros. No hay sosiego para sus habitantes, no hay reformas, no hay esperanzas de progreso, y si las hay no saben dónde buscarlas; el abandono institucional es total, los pobres están bien ocultos debajo de la alfombra de la clase alta bonaerense. Es cierto, la Villa 311 es muy pobre, tal vez roza la miseria, vive con recursos básicos, pero a pesar de tanta desventura sus habitantes mantienen una dignidad admirable que de alguna manera les salva cuando buscan una salida hacia adelante en la experiencia comunitaria, en la unión que produce el dolor, en el apoyo mutuo. Lo que nos cuenta Javi Caballero es ficción, desde luego, pero una ficción inspirada en su propia experiencia pues él vivió en esa villa.

La obra es altamente recomendable aunque incida en problemáticas sociales que por tan repetidas nos resultan familiares. Y lo es también porque evita que olvidemos cuál es la auténtica situación de la mayor parte de la población mundial, pasando por encima de las palabras grandilocuentes de los gobiernos títeres de turno. Independientemente de esta circunstancia, la novela está magníficamente escrita; puedo decir, con gran atrevimiento por mi parte, que Javi Caballero va creciendo literariamente con cada nuevo libro que publica. Esperamos que nos siga deleitando con sucesivas creaciones.

Otros artículos sobre Javi Caballero en este blog:

· Viento

22 jul 2026

La conjura Metroplex

LA CONJURA METROPLEX (2022)
William C. Rilley



Ángel E. Lejarriaga
 

Según se indica en el libro, William C. Rilley es el alias de un sevillano nacido en 1980 y registrado en el Registro Civil, valga la redundancia, como José Pérez Montero; osteópata y monitor deportivo. Se define como buen lector y practicante de la escritura desde la adolescencia. Ha sido partícipe de varias colecciones de poesía y de narraciones cortas, y tiene en su haber dos libros publicados en solitario: La noche se siente sola (2019) y La conjura Metroplex (Piedra Papel Libros, 2022).

En una entrevista que le hicieron en queleerhoy.com contó muchos detalles interesantes de esta colección de relatos, entre otras cosas el porqué de escribir sobre una multinacional farmacéutica, Metroplex. Según sus propias palabras, fue un acto de complicidad con un tipo de lector al que le gustan las “conspiraciones, las tramas empresariales” y en general el "género negro". ¿Por qué eligió como tema central una empresa farmacéutica? Muy sencillo, porque las tenemos muy presentes en nuestras vidas “[…] y todo el mundo conoce el poder y alcance de ese tipo de conglomerados” dispuestos a todo por mejorar su cuenta de resultados.

La pregunta inmediata a ésta fue que explicara la conexión de los once relatos que recoge el libro con Metroplex. José Pérez contestó que los textos “siguen un orden cronológico” que tiene que ver con la relevancia que va adquiriendo la empresa a nivel nacional e internacional. “En cada historia […] hay pinceladas que la relacionan con Metroplex. A veces la pincelada es fina y hay que saber buscarla, en otras es claramente visible y sirve de antesala para una historia posterior. […] hay dos lecturas en una: la de los once relatos independientes […] y la intrahistoria de Metroplex".

El contexto histórico que domina las narraciones se inicia con el “crack” de la bolsa de New York en 1929. Es evidente que durante esa crisis bursátil se perdieron inmensas fortunas, pero también se hicieron otras. Los momentos de catástrofes, del tipo que sean, son aprovechados por empresarios y empresas sin demasiados escrúpulos para hacerse con un segmento del mercado, en nuestro caso el farmacéutico. Y si las cosas les salen bien “extenderse por el mundo”.

La construcción de los personajes, según el autor, está basada en una ficción surgida a partir de su entorno personal y de sí mismo. Digamos que dentro de nuestra memoria existen datos suficientes para reinventar dimensiones que se sitúan más allá de lo presente y que pueden aproximarse bastante a nuestra cotidianidad. El contexto vivo José Pérez expone los problemas que ocurren en su ficción pero que nos resultan muy familiares: soledad no deseada, la muerte, la vejez, la vivienda, la sanidad y todo ello enmarcado en una sociedad capitalista. A fin de cuentas es lo que representa Metroplex. Y es que José Pérez Montero, alias Rilley, desde otro tiempo, nos está hablando de sucesos que ya están ocurriendo hoy. Nos podemos preguntar: ¿Quién gobierna realmente el mundo? Llamémosle como queramos: el capital, las empresas, las corporaciones, las multinacionales, los fondos de inversión. La democracia liberal es puro maquillaje; los gobiernos no gobiernan, lo hace la empresa Metroplex de turno, la que nos afecta directamente a cada una de nosotras.

Descrito así, el libro puede parecer una novela pero no lo es; aunque las narraciones estén conectadas entre sí por el hilo conductor de Metroplex. En estas historias podemos estar presentes nosotras mismas. De hecho es posible que alguna lectora se haya sentido identificada con algunos de los escenarios y vivencias descritas.

Para W. C. Rilley, según comentó en la entrevista, el relato primero y el décimo son muy importantes porque de alguna manera cierran una especie de circuito que se ha sido dibujado durante los cien años de recorrido de la narración global.

Una conclusión acertada a la que llega Rilley es que las empresas no tienen límites a la hora de planificar y desarrollar sus negocios. No existe un código moral que las supervise, su objetivo es el beneficio económico, ganar dinero sin límites. De la medicina y la salud sólo interesa el aspecto pecuniario, da igual si los fármacos funcionan o no, sus efectos adversos; su lema fundamental podría ser “todo vale” y “caiga quien caiga”.

El libro es una exposición reflexión sobre la concentración de poder económico en pocas manos y sus consecuencias sobre nuestras vidas. Obviamente, como se compone de once historias diferentes, cada una de ellas tiene personajes a su vez diferentes, con conflictos particulares, pero todos conectados con la farmacéutica Metroplex. Cada narración se aproxima, indistintamente, al universo de la empresa, desde ángulos diferentes, lo que nos permite adquirir una amplia perspectiva sobre su influencia. Utilizando el sentido del humor para definir a la farmacéutica, Metroplex es como Dios, está en todas partes, es omnipotente, omnipresente si bien de momento no es eterna.



14 jul 2026

Hijos de nuestro barrio

HIJOS DE NUESTRO BARRIO (1959)
Naguib Mahfuz



Por Ángel E. Lejarriaga
 

Naguib Mahfuz nació y murió en El Cairo (1911-2006). En 1988 se le concedió el Premio Nobel de Literatura. Se puede decir de él sin temor a equivocarme que es un referente privilegiado de las letras egipcias y tal vez de la literatura árabe, a pesar de sus detractores. Hay que apuntar también que es el primer escritor en lengua árabe que ha conseguido el Premio Nobel, si es que obtener este premio tiene un significado excepcional dentro de la literatura universal, considerando la corrupción y los intereses políticos espurios que le rodean . Su obra ha sido prolífica, ha escrito cerca de cuatrocientos cuentos, numerosos ensayos, una treintena de novelas, obras de teatro y guiones cinematográficos.

Sus inicios en la vida fueron fáciles, era hijo de un funcionario británico y residía en una de las mejores zonas de El Cairo, por lo que tuvo la oportunidad de recibir una educación esmerada. Desde temprana edad destacó tanto en literatura como en filosofía. A los 21 años ya había publicado artículos en varias revistas, traduciendo al idioma “nativo” una obra popular: El antiguo Egipto. Para hacernos una idea de su inmenso talento, en 1934 se contaban en su haber unos ochenta relatos. Entre 1939 y 1954 trabajó en el Ministerio de Asuntos Religiosos de su país lo que le proporcionó estabilidad económica y le permitió dedicarse a las letras, generando manuscritos como Radophis la cortesana (1943) o La batalla de Tebas (1944). Después de la Segunda Guerra Mundial centró su escritura en la sociedad de su tiempo, la de los desheredados, los sin nombre; también trabajó en el cine realizando algunas adaptaciones.

De manera significativa el éxito le llegó con su Trilogía de El Cairo: Entre dos palacios, Palacio del deseo y La Azucarera, escritas entre 1956 y 1957. En 1959 se publicó Hijos de nuestro barrio. En 1988, como ya he mencionado, recibió el Premio Nobel de Literatura. En 1994 sufrió un hecho luctuoso que casi le cuesta la vida cuando fue atacado con un cuchillo por un fanático religioso bajo el argumento de que sus novelas ofendían a la religión musulmana. El resultado de la agresión fue nefasto para su salud, su vista, sus oídos y su brazo derecho quedaron afectados. No obstante, Mahfuz todavía escribió una serie de relatos al estilo de los haikus japoneses, Sueños de convalecencia. La permanente amenaza de otro posible atentado le mantuvo recluido en su casa hasta su muerte en 2006, contaba entonces 94 años.

En cuanto a la temática de su obra, Mahfuz pasó por distintas etapas que tienen mucho que ver con lo que estaba pasando en su país. La primera se caracterizó por una revitalización de la historia de Egipto, escribió novelas ambientadas en el Egipto faraónico. La segunda que se extendió entre 1945 y 1957 estuvo centrada en la realidad contemporánea. En ella habla de calles, de barrios de El Cairo, de los seres que lo habitan, con independencia de su origen social. Una obra representativa de esta época es El callejón de los milagros (1947). La tercera etapa discurre entre 1961 y 1967. En ella el autor está desilusionado con la Revolución de Nasser que estaba viviendo el país, que supuestamente iba a modernizar Egipto: El ladrón y los perros (1961). 

Gamal Abdel Nasser Hussein (1918-1970), fue un político y miliar egipcio nacido en El Cairo, y quizá el líder más significativo del mundo árabe de su época. Impulsó el panarabismo y el socialismo árabe. Fue presidente de Egipto entre 1954 y 1970. La política interna que desarrolló dentro del país estuvo caracterizada por el autoritarismo. Durante toda su vida lucho por expandir sus ideas por el resto del mundo árabe y se solidarizó con los movimientos de liberación nacional que luchaban contra el imperialismo.

La cuarta etapa literaria de Mahfuz se empapa en el “absurdo” y transcurre entre 1968 y 1972, escribe cuentos surrealistas. Su forma de narrar se fundamenta en el dialogo. Su expresividad es depresiva, pesimista. Hay que recordad que en 1967 Egipto y el mundo árabe sufrieron una devastadora derrota bélica a manos de Israel, su enemigo natural; una obra representativa de este periodo sería La taberna del gato negro (1969). A la mencionada guerra se la denominó “guerra de los Seis días” y fue un conflicto armado que enfrentó a una coalición árabe compuesta por la República Árabe Unida (Egipto), Siria, Jordania e Irak, entre el 5 y el 10 de julio de 1967.

En la que podríamos denominar como quinta etapa, entre 1972 y1998, Mahfuz escribe de una manera ecléctica, como si hubiera realizado una síntesis de las etapas anteriores.

Un detalle interesante, reconocido por el autor en sus entrevistas, es que la “política” siempre tuvo un papel importante en su narrativa: “En todos mis escritos encontrarás política. Puedes encontrar una historia que ignora el amor o cualquier otro tema, pero no la política; es el eje mismo de nuestro pensamiento”. (Rasheed El-Enany, 1992). Al principio apoyó el nacionalismo egipcio que buscaba la independencia del imperio británico. Luego apostó por el socialismo y se mostró contrario a la ortodoxia religiosa que empezaba a manifestarse en Egipto. Más adelante, desilusionado por el devenir histórico de su nación y la “guerra fría” se sumergió en una introspección, próxima a un abatimiento profundo; su desconexión de la vida exterior no hizo más que acentuarla.

Hijos de nuestro barrio (1959) se publicó en Egipto por entregas en un periódico egipcio, al-Ahram. En 1967 se editó en Beirut. Su contenido no resultó del agrado de casi nadie en su país. Incluso hoy en día sigue estando mal visto por el extremismo religioso. En este libro Naguib Mahfuz cuenta la historia de un barrio, de un pueblo cualquiera que no identifica. Pero el problema que describe la narración no estriba en la vida cotidiana de sus habitantes, semejante a la de cualquier población humilde, sino en la forma en la que está construido el orden social, o si se quiere, la gestión del mismo: “envidia, dolor y sangre”. 

"En este barrio, la vida no es fácil, pero la esperanza nunca muere".

Si nos atrevemos a hacer un análisis análogo con cualquier pueblo de nuestro país encontraremos características parecidas: codicia, ambición y desprecio por la vida, sobre todo de los más humiles.

"Nuestros hijos son el reflejo de lo que somos como padres".

¡Ay de los disidentes!, podría ser la amenaza subyacente que impregnaría el relato. Levantar la alfombra que tapiza la sociedad no suele gustar a casi nadie. Sí, nos apetece que nos relaten “cuentos” sobre nuestro pasado, henchidos de héroes, princesas, reyes, y guerras honorables en las que no se citan sus consecuencias colaterales. En sí, narraciones con la cara lavada de antemano. Cuánto amamos lo políticamente correcto, lo que no molesta a nadie, lo que no impide pensar y cuestionar el orden establecido.

"Los lazos de sangre son fuertes, pero los lazos del corazón lo son aún más".

Este barrio que describe Mahfuz creció alrededor de la “Casa Grande” del señor Gabalabui, pretendidamente generoso y justo, si bien poco conocido, y de alguna manera reverenciado como un dios. Nadie podía verlo pero él si lo veía todo, lo escuchaba todo, en sí, lo sabía todo. Su existencia era una promesa perenne de un mundo mejor que parecía nunca iba a llegar. Cinco hombres le han conocido en persona, cinco historias intensas y cinco momentos de inspiración, de creación y de destrucción social: Adham, Gábal, Rifaa, Qásem y Arafa. 

"En la adversidad, es cuando descubrimos quiénes son verdaderamente nuestros amigos".

Estos cinco personajes quieren cambiar el rumbo de la historia pero al final llegan siempre al mismo lugar, al punto de partida. Los cinco esperaban y soñaban con un nuevo mundo justo e igualitario, un mundo que visualizan en su horizonte imaginario, que parece estar a su alcance. ¿Cuál es el problema al que se enfrentan? ¿Acaso la solución se encuentra en el morador de la Casa Grande, en Gabalabui, o dentro de cada persona que habita el barrio?

"Las calles del barrio pueden ser duras, pero también pueden ser el lugar donde se forman los mejores recuerdos".

No hay duda de que Mahfuz plantea un debate que parece permanente en nuestra historia: ¿necesitamos un gobierno, un Estado, un líder, para poder vivir con dignidad y en armonía con nuestros congéneres?

"En el barrio, la solidaridad es una virtud que se practica a diario".

El libro es una alegoría, desde luego, que se extiende a lo largo de varias generaciones que habitan simbólicamente un barrio de un pueblo cualquiera. Mahfuz nos está hablando del poder, de la justicia social y también del peliagudo tema, que debería ser privado, de la religión. Si lo pensamos fríamente, nos está haciendo un mapa interpretativo de la “condición humana”.

"La educación es la llave que nos abrirá puertas hacia un futuro mejor".

Las cinco historias que estructuran el libro podrían leerse de manera independiente pero en conjunto plantean un escenario más ambicioso que nos permite observar los conflictos a los que se tienen que enfrentar los diferentes reformadores. En las cinco narraciones se reproducen escenarios y situaciones semejantes, no son iguales pero “riman” entre sí, como diría Mark Twain; es decir, la humanidad se está enfrentando desde el principio de su existencia con los mismos o parecidos desafíos morales y sociales: elegir entre la ley del más fuerte o elegir el apoyo mutuo. El autor plantea preguntas sobre la relación existente entre la espiritualidad y sus ideales y la realidad próxima en la que viven la mayoría de las personas. El resultado de todo este maremágnum de ideas y desencuentros es complejo y abierto, tal vez en verdad la humanidad busca la justicia a través de los siglos pero algo falla en su forma de interpretar y transmitir las enseñanzas que heredamos del pasado. ¿Aprendemos de la historia? Buena pregunta. Parece que de momento la mayoría de las personas no.

"En la diversidad de culturas y costumbres que hay en nuestro barrio, encontramos la riqueza de la humanidad".


Obras del autor traducidas al español

· La Maldición de Ra (1939) (Keops y la gran pirámide), Trilogía egipcia 1, novela histórica
· Rhadopis (1943) (Una cortesana del Antiguo Egipto) Trilogía egipcia 2, novela histórica.
· La batalla de Tebas (1944) (Egipto contra los hicsos), Trilogía egipcia 3, novela histórica.
· El Cairo Nuevo (1945), novela.
· El callejón de los milagros (1947), novela.
· El espejismo (1948), novela.
· Principio y fin (1949), novela.
· Entre dos Palacios (1956), Trilogía de El Cairo 1, novela.
· Palacio del deseo (1957), Trilogía de El Cairo 2, novela.
· La Azucarera (1957), Trilogía de El Cairo 3, novela.
· Hijos de nuestro barrio (1959), novela.
· El ladrón y los perros (1961), novela.
· Las codornices y el otoño (1962), novela.
· La ausencia (1964), novela.
· El mendigo (1965), novela corta.
· Veladas del Nilo (1966), novela.
· La esposa deseada, novela.
· Ecos de Egipto. Pasajes de una vida, memorias.
· Festejos de boda. novela.
· Las noches de las mil y una noches, novela.
· Espejos, novela.
· Miramar, novela
· Jan Aljalili, novela.
· Café Karnak, novela corta.
· El café de Qushtumar, novela.
· Amor bajo la lluvia, novela.
· Charlas de mañana y tarde, novela.
· El sendero, novela.
· Voces de otro mundo, cuentos históricos
· Tras la celosía, novela.
· Diálogos del atardecer, novela
· El séptimo cielo, cuentos.
· La epopeya de los harafish, novela.
· Historias de nuestro barrio (1975), cuentos.
· Akhenatón: el rey hereje (1985), novela histórica.
· El día en que asesinaron al líder (1985), novela
· El viaje del hijo de Fatuma (1996), novela.
· La taberna del gato negro, cuentos.
· Mañana de rosas, cuentos.

OTROS ARTÍCULOS DE ESTE AUTOR EN EL BLOG

7 jul 2026

La depresión es el problema más relevante de las personas más jovenes


Es obvio a estas alturas de siglo XXI que los trastornos psicológicos son un gran problema de salud pública, todas las fuentes consultadas, nacionales e internacionales, así lo atestiguan. Según UNICEF «un 13% de los niños y adolescentes de esta franja de edad padece un trastorno mental diagnosticado». Por otro lado, el Libro Blanco de Depresión y Suicidio 2020 esboza la hipótesis de que «la depresión será el principal problema de salud en 2050»; a lo que hay que añadir que «el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años en España.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que «el 50% de los trastornos mentales comienzan antes de los 14 años. Dentro de estos datos alarmantes hay más que sorprenden: «los problemas de ansiedad suelen aparecer entre los 5,5 y los 6 años, mientras que los síntomas depresivos emergen más tarde, entre los 13 y 20,5 años». ¿Nuestros niños y niñas antes de los 6 años ya manifiestan ansiedad?

Contamos con un reciente estudio publicado en el año 2024 por el Centro de Investigación de la Infancia y la Adolescencia, Problemas psicológicos en la infancia y adolescencia, que proporciona cifras que redundan en lo dicho más arriba, números ciertamente inquietantes sobre el estado psicológico de la infancia y la adolescencia en nuestro país. El estudio citado analizó a 5.652 estudiantes con edades comprendidas entre los 9 y los 16 años, y encontró una alta prevalencia de depresión en estas tempranas etapas evolutivas; siendo las sintomatologías más frecuente las autolesiones y la ideación suicida. El 50% de las adolescentes encuestadas informaron «haber sentido que la vida no merece la pena». Otro dato relevante, un 18% manifestó haber intentado suicidarse. Es imprescindible recordar que se está hablando de personas iguales o menores de 16 años.

Si desmenuzamos las simples cifras observamos que tanto en la infancia como en la adolescencia, como ya se ha dicho, el problema psicopatológico más relevante es la depresión, en concreto un 5%, siendo la prevalencia de las niñas superior a la de los niños. Después de la depresión, el problema más acuciante es la ansiedad, genéricamente hablando, que se manifiesta en diagnósticos concretos como la ansiedad generalizada, la ansiedad social, los trastornos psicosomáticos o el trastorno por estrés postraumático. La prevalencia de este tipo de problemáticas ascendió al 4%, tanto en infancia como en adolescencia. Nuevamente aparece el dato de una mayor prevalencia en niñas. Podemos preguntarnos, visto lo visto, en qué tipo de sociedad habitamos que genera este malestar en individuos que están empezando a vivir.

Pero sigamos adelante. Otros aspectos destacados en el informe son los denominados «problemas de conducta»: descontrol de la ira, agresividad y conducta desafiante, con prevalencias entre el 5% y el 6%. «Los problemas de atención y control de la ira son más frecuentes en las niñas, y la hiperactividad, la agresividad y la conducta desafiante más comunes en los niños». El estudio también hace referencia a los trastornos de la conducta alimentaria que afectan al 4% de las adolescentes, estando más presente en las chicas, un 8%, que en los chicos, un 1%. Además, un 5% de las adolescentes afirmaron consumir o abusar de drogas, conducta más frecuente en los chicos.

Estos informes deberían llevar a la sociedad a reflexionar sobre el estado psicológico de nuestros hijos e hijas en las edades más tempranas, y la importancia que posee este malestar a la hora de entrar en la edad adulta y tener que asumir las responsabilidades que la sociedad les exige.

Parece obvio mencionar que la salud mental de niñas y adolescentes es un reflejo del mundo de sus mayores, de las personas que les educan, del entorno en el que viven. Ellas son la parte más débil de la sociedad, no están preparadas para afrontar ni los restos que se les plantean, ni la inestabilidad del mundo en el que vivimos. Por tanto, sería vital, cuando menos, desarrollar programas de prevención y detección de las afectadas por las problemáticas definidas en el informe para evitar que se genere un sesgo dramático e incapacitante en sus vidas. Sería imprescindible también ―así lo dice el informe― implantar programas en los centros escolares que permitieran el desarrollo de una educación emocional dirigida a la gestión del estrés y la resolución de conflictos. Esta labor tendría que realizarse conjuntamente con las familias y siempre a nivel comunitario para establecer redes de apoyo social (apoyo mutuo) que les hicieran sentirse seguras. En esta línea, sería interesante hacer estudios permanentes de seguimiento de la población infantojuvenil para identificar factores de riesgo y de protección.

La falta de estos programas de detección y tratamiento de los problemas psicopatológicos de manera precoz puede generar a medio plazo una cronificación de los mismos, así como la génesis de otros, lo que a su vez aumentará el riesgo de aparición de dolencias físicas diversas, disminución de la calidad de vida y aumento de la mortalidad de la población.

Publicado en el Rojo y Negro, nº 400 de mayo de 2025

30 jun 2026

Reencuentro


REENCUENTRO (1971)
Fred Uhlman



Por Ángel E. Lejarriaga




Arthur Koestler se quedó asombrado cuando leyó este pequeño libro, hasta el punto que escribió a su autor, Fred Uhlman (1901-1985), felicitándole por el mismo y con la afirmación de que se trataba de una “obra maestra”. Además, añadió que "es un fragmento de vida que el autor expresa con ecuanimidad y lirismo". Lo curioso d Uhlman es que publica el libro con una edad avanzada, a los 76 años, y tiene una gran acogida por parte de sus lectoras. Él siempre había intentado triunfar como pintor; sin embargo, el éxito le llegó de un modo inesperado con un texto de apenas ciento veinte páginas. Reencuentro tuvo una continuación años después con Un alma valerosa (1996), publicado después del fallecimiento del autor. Lo último que escribió antes de morir fue su autobiografía. 

En 1936 abandonó París donde estaba refugiado de la persecución nazi, era judío, y se instaló en Cataluña, en Tossa de Mar. Allí conoció a la que finalmente fue su esposa, Diana Croft. Tras el golpe de estado de Franco regresó a Francia, pero en París la vida era muy difícil y decidió marcharse a Inglaterra donde viviría hasta su muerte. La continuación de Reencuentro no tuvo el éxito y reconocimiento esperado.

La urdimbre del relato es sencilla, un adolescente judío alemán, describe los sentimientos que a los dieciséis años tuvo hacia un compañero de colegio perteneciente a la aristocracia. En un primer momento siente admiración por él, por sus formas, por su elegancia, por su distancia medida con respecto al resto de compañeros, más tarde dicha admiración se convierte en fascinación. El protagonista es Hans Schwarz y el amigo Konradin von Hohenfels. El contexto histórico en el que se desarrolla su amistad es el del nazismo. La amistad entre ambos amigos dura apenas un año, los padres de Hans están muy preocupados por el ascenso de Hitler al poder y deciden mandar al joven a EEUU. 

La novela está inspirada en la propia vida del autor. Su reducida extensión contrasta con la profundidad de los temas que aborda, la amistad, la identidad, las clases sociales, el ascenso del partido nacional socialista al poder y sobre todo la pérdida de la inocencia. A través de una narración sencilla construye una historia que invita a reflexionar sobre las consecuencias de los momentos históricos en los que nos desenvolvemos y sus efectos sobre nuestra propia existencia. Desde las primeras páginas se percibe que la relación entre ambos jóvenes es el centro emocional de la narración y que inevitablemente sus vidas se van a ver afectadas por el rumbo político que está llevando Alemania.

Uhlman retrata muy bien lo que puede ser la amistad entre adolescentes. Hans describe su vínculo con Konradin con una mezcla de entusiasmo, idealización e ingenuidad que resulta muy creíble. La novela muestra cómo durante la juventud una amistad puede adquirir una importancia absoluta y convertirse en el eje alrededor del cual gira la experiencia del mundo. No se trata sólo de la relación en sí sino de un encuentro que transforma de manera diferente el modo de interpretarse a uno mismo y al entorno.

Otro aspecto destacable en el relato es el tratamiento de las diferencias sociales. Hans procede de una familia acomodada judía, pero Konradin pertenece a la rancia aristocracia alemana, ámbito que por una parte atrae y por otro produce mucho respecto y distancia. El autor no se centra en exceso en este posible choque de clases pero que existe y es generador de tensiones. En principio parece que la amistad tiene el poder salutífero de curar esa contradicción, esa guerra soterrada que existe desde el principio de los tiempos entre los poderosos y los sometidos, pero no es posible, sobre el ser humano operan fuerzas que simplemente es incapaz de manejar.

El nazismo, conociendo la situación cronológica de la historia, está presente desde el primer momento, aunque no se le cite, es el trasfondo de la novela. Uhlman evita proporcionar explicaciones políticas sobre la transformación que está viviendo Alemania.  El lector o lectora van viendo poco a poco cómo se producen cambios alrededor de los personajes que determinan inevitablemente sus vidas. El mundo de los dos amigos, que consideraban un refugio inexpugnable y estable, se desmorona sin que puedan hacer algo por evitarlo. Estos cambios radicales en sus vidas se expresan con una gran economía expresiva, sin excesos ni líricos ni retóricos. El autor se centra en la fuerza de los hechos que describe, y confía en que eso sea suficiente.

El relato está construido en base a los recuerdos acumulados durante una etapa juvenil de la vida de Hans. No es una mirada inmediata. Esto nos permite contrastar la visión del adolescente que los experimentó y la realidad histórica que terminó imponiéndose.

El final de la novela se intuye desde su principio, y no lo voy a descubrir aquí; nos conduce necesariamente a una reflexión vigente en la época que vivimos de inestabilidad social, crecimiento del fascismo, guerras y un lenguaje político agresivo e intolerante; antaño se hablaba de los judíos como amenaza, ahora aunque Israel sea un enemigo declarado de la humanidad, el auténtico chivo expiatorio de las las naciones es la inmigración, en mucho se parecen el pasado que describe Hans y nuestro presente. Aparte de esta circunstancia, Uhlman pone sobre la mesa el aserto de que los grandes acontecimientos históricos no son abstracciones sin más, sino realidades que afectan directamente a nuestras vidas.

Obras

· Reencuentro (1989).
· Un alma valerosa (1998).
· El retorno (1997).
· Brilla el sol en París (2000).

22 jun 2026

Crónica del desamor

CRONICA DEL DESAMOR (1979)
Rosa Montero


Por Ángel E. Lejarriaga

Rosa Montero (1951). La novela Crónica del desamor (1979) constituye uno de los retratos más lúcidos de la transición emocional y social en la España de finales del siglo XX. Se trata de su primera obra narrativa publicada y, en muchos sentidos, un texto importante porque sitúa a la mujer, sus inquietudes, miedos e insatisfacciones en primer plano.

Crónica del desamor se articula a través de varias voces, que siguen la vida de Ana, una periodista que, al igual que la propia autora, trabaja en un periódico madrileño. A través de su mirada y de las historias de quienes la rodean, el libro construye un mosaico de relaciones sentimentales marcadas por la insatisfacción, la búsqueda de sentido y la dificultad de amar en un contexto histórico de cambio social.
“Siente la aguda desazón que da la ausencia, el dolor casi físico de la carencia de aquel a quien crees querer”.
La obra no presenta una trama tradicional, sino que avanza mediante episodios, reflexiones y escenas cotidianas que capturan el desencanto emocional de toda una generación. En este sentido, el “desamor” del título no se limita al ámbito romántico, sino que se extiende a una sensación más amplia de desajuste vital, la dificultad de encontrar un lugar en el mundo especial, de construir relaciones auténticas y de reconciliar las expectativas con la realidad.
“Porque no podré detenerle, porque le pierdo, porque no podré verle nunca más ni decirle que me gusta”.
Uno de los aspectos más destacados del libro es su enfoque, su descripción de la experiencia femenina en cuando a las relaciones sentimentales se refiere. Rosa Montero retrata las contradicciones de mujeres que han accedido a nuevas libertades —laborales, sexuales, personales— pero que inevitablemente siguen arrastrando inercias culturales y emocionales de tiempos pasados. La protagonista y sus amigas se enfrentan a relaciones desiguales, maternidades complejas y una constante sensación de vulnerabilidad afectiva. Lejos de idealizar estas vivencias, la autora las presenta con crudeza ironía y una notable capacidad de observación psicológica.
“Todo empezó siendo casi un juego, y, mes tras mes, ha ido convirtiéndose en algo obsesivo: le imagina, le inventa, le recrea. Quiere ver en él al hombre inexistente”.
El estilo narrativo combina un tono periodístico directo y preciso, con momentos introspectivos cargados de lirismo. Esta hibridación contribuye a dotar al texto de una gran verosimilitud, como si el lector o lectora asistiera a una crónica íntima de la vida urbana. Además, la utilización de múltiples voces permite ofrecer una visión amplia de la sociedad madrileña de la época, marcada por la apertura política tras la dictadura y por una redefinición de los roles sociales. En términos temáticos, esta novela anticipa muchas de las preocupaciones que la autora desarrollará en su obra posterior, como la identidad, el transcurrir del tiempo, la soledad y la necesidad de construir relatos personales que de algún modo proporcionen cierto sentido a la existencia.
"Proyectas los deseos de felicidad en un hombre, o en que te toque la lotería, o en conseguir una casa mejor, o en lo que sea, no importa qué, con tal de que te desvíe hacia el futuro la responsabilidad de ti misma”.
Artículos sobre la autora en este blog:

15 jun 2026

Redes de apoyo social

Por Ángel E. Lejarriaga


Corría el año 1993 cuando un reconocido antropólogo inglés de la Universidad de Oxford, Robin Dunbar, expuso su tesis sobre el “cerebro social”, en ella hipotetizaba, a partir de la observación de primates, que los seres humanos podríamos crecer tanto a nivel intelectual como mejorar en salud mental a través de nuestras relaciones sociales. Sobre esto vamos a hablar. Al decir Redes de Apoyo Social (o Apoyo Mutuo) nos referimos a la conexión que establecemos con otras personas, de las que obtenemos sustento material, informativo y, lo que es más importante, emocional. Estas redes estarían compuestas de manera diversa tanto por familiares como por vecinas, compañeras de trabajo, compañeras sindicales o amigas, en general personas afines. Se han realizado estudios en los que se correlaciona calidad y tamaño de la Red de Apoyo Social a la que se pertenece y la probabilidad de padecer una psicopatología. Dichos estudios han constatado que nuestra salud mental mejora si participamos en una de estas redes de forma activa y solidaria.

Lo cierto es que con el transcurso de los años, según sumamos edad, nuestras compañeras de viaje suelen ir disminuyendo, justamente cuando quizá dicha compañía es más importante en nuestra vida cotidiana. Desde luego, no perdemos la capacidad de conectar con otras personas pero sí, tal vez, la subestimamos por diversas circunstancias personales. Las relaciones de apoyo social van mucho más allá de la familia o de las cuatro amigas del barrio, implican una conexión, un compromiso verdadero tanto en aspectos emocionales como materiales e instrumentales. Esta experiencia mejora nuestra integración en la comunidad a la que pertenecemos y nuestro bienestar. La idea fundamental del apoyo social es que no estamos solas a la hora de enfrentarnos con los retos de la existencia.

Si Dunbar hablaba de cerebro social hace treinta años, otros autores han dicho y repetido hasta la saciedad que somos “animales sociales”. Para confirmarlo, mucho antes que este investigador lo dijo Aristóteles; además, poseemos la magna obra de Piotr Kropotkin “El apoyo mutuo. Un factor de evolución” (1902), que incide precisamente en la idea de que una especie puede sobrevivir y evolucionar a través de la cooperación. Desde el nacimiento conectamos con nuestras cuidadoras, aspecto este imprescindible para que nuestro desarrollo evolutivo se produzca. Se ha demostrado que un “bebé que recibe amor y atención de sus padres crecerá más seguro y equilibrado emocionalmente que aquel que se enfrenta a la indiferencia o el abandono” (Soriano, 2023). Del mismo modo, según crecemos, nuestra identidad y personalidad va a estar directamente relacionada con el signo de estas relaciones.

El apoyo social puede tomar diversas formas que ya se han citado pero que recalcamos: apoyo emocional, apoyo instrumental, apoyo informativo o apoyo en forma de acompañamiento sin ir más lejos. Cada una de ellas cumple su función y en suma son facilitadoras de la vida diaria. Naturalmente, sería ideal que pudiéramos encontrarlas en nuestra comunidad; es decir, que fueran relaciones de proximidad. Uno de los grandes males de vivir en una ciudad grande, como Madrid, es la distancia que nos separa de nuestras compañeras. Las redes de apoyo social se pueden construir en los distintos ámbitos de la vida: a nivel laboral o en el lugar en el que vivimos; y también se podrían extender a lugares más alejados, complicando esto un apoyo más directo y efectivo.

Las virtudes que lleva implícitas el apoyo social están relacionadas con nuestra seguridad interna y externa:

a) Se produce una reducción clara del estrés vital; se podría decir que amortigua el afrontamiento de los estresores de la vida cotidiana. Compartir alivia la tensión emocional y hace que se modifique la percepción de amenaza.

b) Disminuye el riesgo de padecer una psicopatología; es decir, mejora la salud mental. La seguridad emocional proporciona bienestar psicológico.

c) Mejora la autoestima y la autoconfianza, y por tanto nuestra capacidad de afrontamiento.

d) Nos ayuda a superar las experiencias traumáticas.

e) Además, las redes de apoyo social desarrollan la empatía, hacen que pensemos desde un punto de vista colectivo más plástico y tolerante, así como solidario.

Por el contrario, plantearnos la vida dentro de esta sociedad a nivel individualista supone una serie de rémoras que la va a hacer más difícil y que va a tener costes sobre nuestra salud en general:

a) Soledad no deseada.

b) Estrés al tener que afrontar los retos de la vida cotidiana sin apoyos.

c) Vulnerabilidad psicológica debido a la acentuación de la incertidumbre y el miedo.

d) Problemas de cuidados.

e) Falta de motivación ante la vida y crisis en cuanto al sentido de la misma.

¿Cómo construimos o participamos en una red de apoyo social (apoyo mutuo)? Esta red puede estar ya construida; pero en cualquier caso, hay que relacionarse con personas afines con las que poder establecer una comunicación abierta y basada en la solidaridad, con las que elaborar vínculos emocionales. Una cualidad importante a potenciar es la de escuchar a la otra persona de una manera abierta y activa; y, por supuesto, mantener los contactos sociales en el tiempo.

11 jun 2026

Custodios

CUSTODIOS (1969)
Periklis Korovesis



Por Ángel E. Lejarriaga


Hablar de Custodios implica entrar en una de las narraciones más duras y políticamente incómodas sobe la tortura estatal publicadas en Europa durante el siglo XX. El libro, escrito por Periklis Korovesis (1941-2020) a finales de los años sesenta, nace de su experiencia directa, su detención, encarcelamiento y tortura sufridas durante la dictadura militar griega conocida como la Junta de los Coroneles. El texto se publicó originalmente en griego con el título Anthropofylakes (1969) ―durante el estado de excepción― y terminó convirtiéndose en un documento de enorme importancia para denunciar internacionalmente los métodos represivos del régimen.

El texto está narrado en primera persona. Algo que desde el principio de su lectura llama la atención en Custodios es su tono. Korovesis no escribe desde la distancia académica ni desde la reconstrucción histórica fría. Tampoco busca el sentimiento fácil. Su relato avanza con una mezcla de precisión, cierta ironía amarga y mucha contención emocional que vuelve todavía más perturbadoras las escenas de violencia. El horror aparece descrito como una rutina burocrática. Los perfiles de los torturadores están bien definidos, trabajan, organizan turnos, administran castigos y convierten el sufrimiento humano en algo trivial y cotidiano. Son hombres comunes, obedientes, con ganas de medrar. Hannah Arendt denominó este tipo de conductas como la “banalidad del mal”. Korovesis dice de los torturadores que eran corrientes, dóciles ante sus superiores. “Un ejecutante de ordenes corriente y dócil”, escribió Stanley Milgran en las conclusiones de su investigación y libro Obediencia a la autoridad (1974). No son personas inteligentes, se quejan de que no les pagan lo suficiente por el importante trabajo que realizan contra el “comunismo”: [torturador] “Me gustaría saber cómo me recompensará el Estado por estos servicios”.
“Yo cumplo órdenes y no me interesa la política. Sea cual sea el gobierno, no me importa.” [Dice uno de los torturadores de Korovesis].
Esa normalización del mal es probablemente uno de los aspectos más inquietantes del libro.
“[…] no era la locura de un torturador pervertido, sino una acción política específica oficial, que tenía un objetivo claro y definido.”
La obra evita construir héroes convencionales, resistentes, irreductibles. El propio narrador aparece vulnerable, asustado, humillado y conducido al límite físico y psicológico. Korovesis no es un mártir invulnerable, quizá por eso el testimonio adquiere una enorme fuerza moral y política. El lector no se encuentra con una figura épica, sino con una persona de la calle enfrentada a un aparato represivo, compuesto por personas que podrían ser sus vecinas, aparato diseñado para destruir la identidad individual del prisionero político. El miedo, la confusión y la degradación forman parte esencial del relato.

Otro de los puntos que llama la atención en Custodios es la manera en que muestra el funcionamiento de la tortura: la “falanga” (golpear la planta de los pies con intensidad), el aislamiento en una celda de ciento veinte por ochenta centímetros, descargas eléctricas supervisadas por médicos para que la víctima no muera durante las sesiones; incluso le cuelgan de los pies, en el vacío, en la terraza del edificio en el que está detenido, sin soltarlo. Práctica de tortura que costó la vida al anarquista Giuseppe Pinelli en 1969, en Milán; a Enrique Ruano en España en 1969 y a Julián Grimau también en España, en 1962, si bien en este caso sobrevivió a la caída, si bien fue fusilado un tiempo después sentado y atado a una silla. Korovesis escribe que “llega un momento en que ya no te importa nada”, “ya no existes” En uno de los párrafos dice que “Al final se aburrieron y me dejaron. Había pasado el tiempo y querían volver a sus hogares. Mañana se ganarían el jornal”.

El dolor físico ocupa un lugar central, desde luego, pero el libro hace constantemente hincapié en la destrucción psicológica; los torturadores juegan con el prisionero: policía bueno, policía malo. Los interrogatorios, las amenazas, la incertidumbre y la arbitrariedad buscan quebrar la percepción de la realidad del detenido. Los verdugos desean obtener información pero, además, intentan transformar al preso en alguien perdido, despersonalizado, desconectado de lo que era su vida y su sentido existencial. Korovesis describe un sistema donde la violencia no es un exceso accidental, sino una herramienta racional que utiliza de manera generalizada el poder político. Korovesis se refugia en sus soliloquios interiores, escuchar las voces de otros prisioneros que se encuentran en su misma situación, le reconforta.

Custodios posee una actualidad incómoda y cruel. Aunque el contexto inmediato sea la Grecia de la dictadura militar griega del periodo 1967 y 1974, las dinámicas descritas remiten a mecanismos universales que utilizan los estados autoritarios; por ejemplo, la creación de enemigos internos (comunismo, yihadismo, anarquismo, terrorismo), la extensión entre la población de una sospecha permanente, la impunidad policial y la deshumanización del disidente. La lectura produce la sensación de que el autor no está hablando solamente de un episodio histórico concreto, sino de una posibilidad siempre latente en cualquier sociedad que normalice la excepción y el miedo en su gestión política de la sociedad. Probablemente esta situación, la tortura, lleva sucediendo desde siempre, desde que tenemos datos, y nadie ha hecho nada por erradicarla.
“Nadie habla de los esclavos que murieron construyendo la Acrópolis; todos hablan de la Acrópolis.” [Dice un torturador].
Se ha escrito que quizá la obra en algunas de sus páginas esté dominada por un componente teatral; Korovesis estudió teatro. Hay momentos del relato que parecen casi monólogos en los que la escena dramática está definida por el cuerpo del detenido, la voz del interrogador, el silencio de la celda, la espera interminable. El espacio cerrado en el que se desarrolla la narración adquiere una intensidad dramática importante. El lector puede sentir que está asistiendo a una representación claustrofóbica donde cada gesto tiene consecuencias físicas inmediatas. Esa cualidad dramática explica parte de la capacidad del libro para generar angustia sin necesidad de exagerar.

El estilo narrativo es cortante, sin concesiones metafóricas, pero descriptivo. No existen ornamentaciones. La prosa avanza con una claridad casi documental, pero sin perder tensión literaria. Korovesis construye una atmósfera opresiva con pequeños elementos de la escena, un ruido, una frase banal, una mirada, el agotamiento corporal tras las sesiones de tortura. El resultado es una escritura de enorme densidad emocional pese a su aparente sencillez narrativa.

Además de su valor literario, Custodios posee una relevancia histórica indiscutible. El testimonio de Korovesis contribuyó a visibilizar internacionalmente las prácticas represivas de la criminal Junta griega, y fue utilizado en denuncias contra el régimen. No obstante, reducir el libro a un simple documento histórico sería una simplificación. Su fuerza reside precisamente en combinar la experiencia personal con una reflexión más amplia sobre el poder, la obediencia y la fragilidad humana. Custodios muestra cómo una estructura política opresiva termina inscribiéndose en el cuerpo humano. La dictadura deja de ser una abstracción ―a pesar de esa mayoría silenciosa que parece nada tener que decir al respecto― y se convierte en respiración entrecortada, golpes, miedo y aislamiento. Esa dimensión corporal hace que la lectura sea por momentos difícil, pero necesaria. Korovesis obliga al lector a mirar de frente aquello que las sociedades prefieren convertir en simple estadística o en discurso indefinido: la violencia organizada y sistemática del Estado contra las disidencias.

Libros como este hace que nos preguntemos qué somos los humanos, qué nos lleva a comportarnos de manera tan cruel y vil en ciertas situaciones. Acaso, como decía un compañero: ¿llevamos un monstruo dentro, durmiente, inscrito en nuestro ADN?
“[Torturador] Lo que pasó hay que olvidarlo […] Esas cosas pasan, han pasado, ahora somos amigos […] Yo sólo cumplía órdenes.”

ALGUNAS OBRAS DEL AUTOR
  • Anthrōpophylakes, 1970
  • The method, 1970
  • Die Menschenwärter, 1976
  • Emporia eidēseōn, 1990
  • Gynaikes euseveis tou pathous, 1994

Falanga


1 jun 2026

Ampliación del campo de batalla

AMPLIACIÓN DEL CAMPO DE BATALLA (1994)
Michel Houellebecq



Ángel E. Lejarriaga



La novela Ampliación del campo de batalla (1994), es el debut narrativo de Michel Houellebecq, en muchos sentidos el germen de toda su obra posterior. Publicada inicialmente por una pequeña editorial francesa, con el tiempo se convirtió en un libro al que se considera de “culto” -sin que se sepa muy bien lo que quiere decir el término-, que situó a su autor como uno de los escritores más provocadores de la literatura francesa contemporánea.

Houellebecq nació en 1958 en la isla de Reunión, hijo de guía de montaña y de doctora en medicina. Su desarrollo profesional es muy particular, antes de alcanzar notoriedad en la narrativa cultivó la poesía y trabajó en el ámbito técnico, lo que de alguna manera justifica su conocimiento del mundo informático y empresarial que se describe en esta novela. Su fecha de nacimiento registrada es de 1956, un ocurrencia de su madre “porque creía que tenía talento”. Pero vayamos por partes, según declaró en un momento dado, “sus padres pierden interés en él muy temprano” y se separaron. Su cuidado recayó en manos de los abuelos maternos, residentes en Argelia. Tras superar ciertos conflictos legales el padre recupero su custodia para dejarle en manos de sus abuelos paternos.

Si su estructura familiar fue un desastre, en el colegio tampoco mejoró su situación, fue acosado y agredido por sus compañeros en varias ocasiones. Pero salió adelante, no se sabe muy bien cómo. En 1975 entró en el Instituto Nacional Agronómico de París-Grignon donde su vena creativa comenzó a explotar con la creación de una revista literaria de escaso éxito, Karamazov, e hizo sus pinitos en el cine como director de la película "Crystal of Suffering". En 1978 se graduó en Desarrollo del Entorno Natural y Ecología; pero el azar seguía sin sonreirle. El desempleo le llevó a escribir casi como única salidad de supervivencia psicológica, y a buscar contactos en el mundo editorial. Así conoció al director de La Nouvelle Revue de París, Michel Bulteau, que le pidió que colaborara en la revista. Simultáneamente tuvo un devaneo con la École Nationale Supérieure Louis-Lumière para estudiar fotografía pero sin que llegara a fructificar. Sin encontrar un lugar intelectual en el que asentarse, probó fortuna con la carrera de Ciencias de la Información. Al mismo tiempo aprobó una oposición de asistente administrativo, lo que le proporcionó estabilidad económica. La literatura le obsesionaba y de escribía sin cesar. En 1991 publicó Contra el mundo, contra la vida, la biografía de H. P. Lovecraft. El libro tuvo reconocimiento, algo que aprovechó para despedirse de su cómodo trabajo de funcionario. A partir de ese momento ha seguido escribiendo y publicando. En 1991 recibió el premio el Tristan-Tzara por su poemario La Poursuite du bonheur. En 1994 se publicó Ampliación del campo de batalla, lo que supuso para él su despegue definitivo, la novela fue de las más vendidas del año. Aunque al principio la crítica expresó dudas sobre él, su segunda novela Las partículas elementales fue considerada la mejor en Francia en 1998, aparte de recibir por ella el Premio Nacional de las Letras para jóvenes talentos. Su ascenso al estrellato se produjo con la aparición de otra novela, Plataforma (2001), eso sí envuelta en una gran polémica, fue acusado de islamófobo. Se ha escrito sobre él que su obra está influida por autores como Céline, Lovecraft o el marqués de Sade. La polémica citada le llevó a abandonar Francia durante un tiempo, viviendo en Irlanda y en España. Desde entonces su pluma ha ido produciendo ininterrumpidamente nuevas obras: La posibilidad de una isla (2005), El mapa y el territorio (2010), Premio Goncourt; Sumisión (2015), Serotonina (2019), Aniquilación (2022). 

En Ampliación del campo de batalla, el protagonista es un ingeniero informático de unos treinta años, que no tiene nombre, cuya descripción se adscribiría al prototipo de sujeto contemporáneo alienado, que no se relaciona o no sabe relacionarse o tiene miedo a ser rechazado.  Profesionalmente estable, pero un fracasado a nivel emocional. Desde su atalaya elitista y narcisista, observa el mundo con una mezcla de apatía y desesperación. La novela no está construida de un modo convencional, sino que es más bien una serie de episodios y reflexiones que esbozan un cuadro gris y descarnado de una sociedad en la que impera la competitividad, extendida a todos los ámbitos de la sociedad, tanto en lo económico como en lo afectivo.

“Tengo la impresión de que todo el mundo debería ser desgraciado, ya veo, vivimos en un mundo tan sencillo… Hay un sistema basado en la dominación, el dinero y el miedo”.
Uno de los núcleos conceptuales del libro es precisamente la idea de que el modelo liberal o neoliberal ha convertido toda relación humana en un combate cuerpo a cuerpo, en el que hay ganadores y perdedores en todos los ámbitos de la existencia. El protagonista sin nombre se percibe a sí mismo como un "excluido" del sistema, lo que le conduce a la depresión y a una progresiva e inevitable retirada del mundo. Houellebecq escribe con frialdad, como si estuviera diseccionando un cuerpo, sólo que en este caso el cuerpo se llama sociedad contemporánea, en la que el progreso tecnológico y la aparente libertad democrática encubren un profundo vacío espiritual. El autor se expresa como un misántropo, emite juicios provocadores sobre las relaciones humanas. Ni que decir tiene que esta forma de contar y de comunicar, ha desagradado a muchas de las personas que se han sumergido en sus páginas, algo que al escritor no parece importarle demasiado. La pregunta que podemos hacernos es, ¿qué hay de Houellebeck en el personaje? ¿Intenta simplemente provocar, escandalizar, crear polémica? ¿Es un machista impenitente? ¿Es un misógino, sobre todo con las mujeres que no le hacen caso? ¿Es un narcisista pagado de sí mismo, lleno de rencor, que no tiene reparos en expresar lo primero que se le pasa por la cabeza? Estas preguntas siempre nos pasan por la cabeza cuando leemos una obra en la que pretendemos encontrar similitudes con la trayectoria personal del autor.
“En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y la soledad”.
Desde el punto de vista literario, la novela es un producto híbrido entre en el ensayo y el relato. El narrador alterna episodios cotidianos con reflexiones sociológicas, lo que anticipa el estilo posterior que va a desarrollar en sus futuras obras. Se podría decir, para terminar, que Houellebecq más que contar una historia, hace una interpretación crítica de la modernidad. Su visión es pesimista, presenta un mundo donde la libertar individual ha derivado en aislamiento, competencia constante y pérdida de sentido de la vida, si es que la vida tiene un sentido único.
“Observo que en nuestros días todo el mundo tiene forzosamente la impresión, en un momento u otro de su vida, de ser un fracasado”.

OBRA SELECCIONADA

· Ampliación del campo de batalla (1994)
· Las partículas elementales (1998)
· Lanzarote ( 2000)
· Plataforma (2001)
· La posibilidad de una isla (2005)
· El mapa y el territorio (2010)
· Sumisión (2015)
· Serotonina (2019)
· Aniquilación (2022)

25 may 2026

Aquí para siempre

AQUÍ PARA SIEMPRE (2021)
Mónica Sánchez




Por Ángel E. Lejarriaga


Mónica Sánchez (1979). Esta obra es un libro de relatos construido alrededor de una idea muy concreta, la irrupción de lo extraño en la vida diaria. Publicado por Piedra Papel Libros en 2021, el volumen reúne catorce narraciones cortas que se mueven entre el realismo contemporáneo, la inquietud emocional y lo insólito.

Desde las primeras páginas, el libro deja claro que no busca el efectismo argumental ni el giro final espectacular. El interés de la autora parece encontrarse en otro lugar, quizá en la fragilidad de sus personajes o en la tensión silenciosa que atraviesa conversaciones aparentemente normales, y en una sensación persistente de que algo está ligeramente desplazado del eje habitual de la realidad. Los relatos no funcionan como mecanismos cerrados, sino como ventanas abiertas a momentos de crisis íntima, episodios donde las certezas empiezan a resquebrajarse.

Mónica escribe con una voz cercana y muy observadora, capaz de pasar de la ironía a la melancolía sin demasiada brusquedad. Hay una naturalidad muy trabajada en la manera en que los personajes hablan, recuerdan o se contradicen, sin ir más lejos. Esa sensación nunca deriva en un descuido estilístico. Al contrario, muchos cuentos contienen imágenes precisas y pasajes de una gran densidad lírica. La autora registra cómo cree que piensa la gente cuando está sola, cuando tiene miedo, cuando se obsesiona o cuando intenta explicarse a sí misma un acontecimiento que no es fácil de comprender.

Los argumentos de los relatos son variados si bien comparten un mismo clima emocional: Una familia que durante el desastre de la central nuclear de Chernóbil sobrevive varios días alimentándose exclusivamente de latas de sardinas; una mujer embarazada tras conocer a su pareja en una reunión del Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria; una trabajadora de una línea telefónica de ayuda ante el suicidio que recibe la llamada de la hija del presidente; un hombre empeñado en filmar un wéstern en Galicia en el contexto de un conflicto familiar; una mujer que contempla cómo las estrellas están desapareciendo en el cielo. Todas estas historias pueden rozar un aparente absurdo o al menos una caricatura de la realidad, pero obviando lo fantástico son expresión de la vida misma y contadas con una gran sensibilidad.

En la mayoría de los relatos se capta una mezcla de soledad y desconexión de la sociedad de nuestro tiempo. Estos buscan respuestas, como tiene que ser, lo hacen en internet, hablan consigo mismos, se aferran a recuerdos culturales, sean estos en formato musical, películas o fotografías, o intentan encontrar sentido a situaciones que les superan. La vida misma. La tecnología y la cultura pop no se presentan como referencias decorativas, sino como parte del paisaje mental de las protagonistas. El libro está claramente situado en el presente pero evita un costumbrismo superficial; la autora no retrata una época mediante guiños generacionales, sino explora cómo vivimos emocionalmente dentro de ella.

Hay algo que llama especialmente la atención y es cómo Mónica Sánchez se enfrenta a la extrañeza. En la mayoría de los relatos no sucede nada sobrenatural, al menos de un modo explícito, lo inquietante surge de una percepción alterada de la realidad. Los textos parecen sugerir que lo extraño no llega desde fuera sino que ya se encontraba oculto en la rutina diaria. En este sentido, algunos relatos recuerdan a cierta tradición del cuento contemporáneo donde lo fantástico aparece apenas insinuado, sin explicaciones concluyentes y sin necesidad de romper del todo las reglas del mundo real. Me han recordado Casa tomada de Julio Cortázar.

La construcción de los personajes femeninos es muy interesante, la autora presenta a mujeres atravesadas por conflictos afectivos, laborales o familiares, pero evita elaborar estereotipos psicológicos. Sus protagonistas suelen mostrarse contradictorias, vulnerables y lúcidas al mismo tiempo. Hay en ellas una mezcla de cansancio y resistencia que dota al conjunto de una gran coherencia emocional. Incluso cuando los relatos parten de situaciones ciertamente extravagantes, el núcleo central del mismo siempre termina siendo reconocible.

Para terminar hay que decir que Mónica no suele cerrar las historias, sino que prefiere dejarlas abiertas para que el lector o lectora utilicen su imaginación y escriban los finales a su estilo personal. En general, los relatos se inscriben en lo cotidiano, como si la realidad estuviera a punto de revelar algo desconcertante pero profundamente humano.
“Porque la vida, a medida que pasan los años, va revelando todas sus contradicciones.”


18 may 2026

Sobre la narrativa literaria


Por Ángel E. Lejarriaga



Nos podemos interrogar sobre qué es la creación literaria y sus circunstancias, sin saber bien qué responder. Tal vez se encuentre dominada por dos variables dispares, una expresiva, estilística, y otra propia de la geografía humana. Pero qué sucedería si ninguna de ellas poseyera un valor intrínseco en sí mismo; es decir, si su objetivo último no fuera contar algo relevante. ¿Qué ocurre si el que escribe se aleja del contexto, si el impulso que le domina para escribir es sólo el aburrimiento, un vacío oscuro que le oprime, un espacio sin color ni estímulos relevantes? ¿Qué acontece si lenguaje y pensamiento se alinean con un horizonte común, construyendo frases rebosantes de palabras que sobre el papel parecen decir algo pero cuyo contenido último carece de valor? ¿No es posible que una entidad omnipresente, desconocida, dicte mensajes al autómata que somos, y mediante un medio conocido ―pluma, bolígrafo, lápiz, cincel, papel, piedra, teclado― pretenda inmortalizar, de un modo arrogante y egocéntrico, un flujo de signos en un orden aparentemente coherente? Tenemos discurso, desde luego, el desfile de letras es real, pero ¿poseemos una narración?

La mano se mueve automática en la oscuridad, dominada por un impulso ciego. Y el observador que soy se distancia del hecho mismo de la escritura, en absoluto se identifica con ella, no es consciente de lo que produce, en este caso reflejado en el papel, lo que significan las líneas escritas; sólo se deja llevar por una energía convulsa, indefinible. La Entidad escribe como lo haría una Inteligencia Artificial, sólo que en este caso nadie la ha pedido que cuente algo, su resolución interna exige que la mano llene el cuaderno, las hojas en blanco que quedan en él, que ponga fin a ese espacio de memoria cuyo destino es incierto. En un momento dado le viene a la cabeza, a la Entidad no a la mano, el último libro de Gabriel García Márquez, del que se dice que había renegado. Ahora sale a la luz, editado por sus herederos. A la Entidad no le importa ni la narración ni el autor. Sabe que fue Premio Nobel, y que está inscrito en los carteles de neón de la historia de la literatura, en su galería de personajes ilustres. Desconoce la Entidad por qué piensa precisamente en Márquez y no en Le Carré que es el autor que está precisamente leyendo. En realidad, la Entidad está despierta y no lo está; siente una especie de aturdimiento que la hace ver borrosas las líneas del cuaderno mientras la pluma escribe sin cesar, sin ser capaz de detenerla, sin reconocerse en ella. En el exterior, su ojo izquierdo percibe la claridad de la tarde, y el derecho varios cojines apilados, todo ello irrelevante y a la vez trascendental dentro de su cosmos limitado y gravemente aceptable. Y lo es porque es el suyo, el que puede tener en este instante en el que el tiempo corre sin ser retenido, tan indiferente como su aprensión hacia el presente. Nada es relevante en el hecho mismo de este momento. En unos minutos será olvidado, sólo es el resultado de un automatismo ilógico, perturbado, irreflexivo, desconocido, que tal vez cuente algo que la Entidad no desea contar o que no pretende contar. ¿De dónde procede esa explosión de palabras ordenadas? ¿Y si no estuvieran ordenadas, tendrían más valor, se alejarían del concepto de narración? Es posible que entráramos en el terreno del absurdo, de la demencia, de rellenar espacios en blanco con caracteres como si fuéramos máquinas especialmente diseñadas para hacerlo. La Entidad no narra, se disipa en ese tiempo de expresión nebuloso en el que la mano galopa sobre las hojas níveas en busca de un fin que no acaba de llegar. ¿Cuál es su meta? El fin del papel, el fin de la tinta, el dolor de los dedos entumecidos, la falta de luz, el cansancio, el sueño. A pesar de ello, el gesto podría mantenerse sin más, todos los elementos necesarios para mantener el espasmo se sostienen, todavía hay restos de papel y de tinta y de energía para mantener la galopada, mientras la Entidad desganada mira sin mirar, apática y somnolienta, preguntándose distante para qué permite que el fenómeno de la escritura se manifieste con ese frenesí desde todo punto innecesario. ¿Escribir o no escribir? Ha ahí la cuestión. La Entidad no se hace este planteamiento, le da igual el hecho en sí, no tiene nada mejor que hacer, su mano electrizada es como su vida, sólo un objeto flotante en una corriente emocional que parece imparable. La Entidad suspira, mira a su alrededor, al exterior, a los objetos que le rodean y se sorprende de seguir todavía dominado por ese sopor interior que le impide tomar el control, sí, el control de sus dedos, de la pluma, de la hipotética no narración que escribe de manera compulsiva aunque piense que no es el que escribe, que está ausente al simple ejercicio de huesos y músculos. En su nada estimular la Entidad no quiere pensar, mira las dos hojas que le quedan y entiende que el fin está próximo. Esa experiencia está a punto de concluir, sonríe sin saber por qué. Le gusta acabar lo que empieza, incluso lo que carece de interés para el resto del mundo, si bien en un futuro, quien sabe, quizá alguien descubra estos garabatos dementes y los dote de valor en una tesis doctoral sobre lo poco que se sabe la inteligencia humana, mucho menos del sentido último de sus conductas. Pero en este instante irrepetible, la pluma sigue ennegreciendo líneas a toda velocidad, mientras el oído de la Entidad escucha un ruido que se acerca, otra Entidad entra en su microuniverso, le resta poco tiempo antes de que sea necesario suspender el estremecimiento. Corre, corre, corre, más palabras, más sílabas, no puede ir más deprisa, los dedos no dan para más, la hoja se acaba pero queda otra y el reto parece imposible de conseguir, faltan unos pocos segundos para el fin de ese tiempo narrado e inenarrable en el que una pluma y un cuaderno se han independizado de un cuerpo embrutecido por la falta de estimulación, y se ha dejado llevar por un deslizarse tortuoso de rasgueos conexos que más tarde tendrá que leer, bien con asombro, bien con un insoportable hastío.

11 may 2026

Amado amo

AMADO AMO (1988)
Rosa Montero




Por Ángel E. Lejarriaga



Rosa Montero nació en Madrid un 3 de enero de 1951. Su familia era muy humilde, su padre banderillero y su madre ama de casa, es decir, que trabajaba sin cobrar, algo muy habitual todavía hoy día. Tras el periplo escolar por la enseñanza primaria y secundaria, ingresó en la Universidad Complutense de Madrid para estudiar Filosofía y Letras. En 1970 cuando contaba diecinueve años comenzó a trabajar como periodista en Posible, Pueblo y Fotogramas. Aunque había iniciado la carrera de Psicología, la cambió por los estudios de Periodismo. En esos tiempos también colaboró con grupos de teatro independiente como Tábano. Ha sido redactora-jefa del suplemento dominical de El País durante los años 1980 y 1981. Su obra narrativa es numerosa así como los premios recibidos como por ejemplo, el Premio Primavera de Novela (1997) por La hija del caníbal o el Premio de la Crítica de Madrid (2014) por La ridícula idea de no volver a verte.

Su labor periodística ha sido inmensa, siendo una maestra de la entrevista, muchas de éstas se publicaron en el dominical de El País, se cuentan en su haber aproximadamente unas dos mil. Además, sus artículos se han publicado en los más diversos medios periodísticos: Clarín, El Mercurio, Stern, Liberation, La Montagne o The Guardian.

Amado amo (1988) nos enfrenta con un mundo desalmado, sin principios éticos ni valores, donde el objetivo fundamental de cualquier individuo es conservar el puesto de trabajo un día más. La autora cuenta una historia dentro de otra historia sobre un reparto de tierras en EEUU en 1889 en Oklahoma. Diez mil personas se dispusieron un día de abril para lanzarse en una carrera infernal hacia el corazón de las tinieblas; la muerte del competidor, la mutilación del que iba delante, formaban parte del viaje. No había tierra para todas, no había vida para todas. Vida o muerte, sin más, en una carrera en la que de partida las participantes ya estaban acabadas porque el hecho mismo de estar allí las convertía en seres depravados, en seres de un averno terrenal, muy nuestro, alejado de todo lo mejor que puede poseer un ser humano. Eso es Amado amo, una carrera sin fin por mantener el sueldo, ínfimo privilegio que todo lo más alcanza a pagar las facturas imprescindibles, mientras en el proceso las protagonistas se van convirtiendo en seres abyectos que han perdido su dignidad y su capacidad de ser solidarias con las otras, con esas sombras que sufren en silencio, como ellas. La amiga de hoy es la enemiga de mañana. El puesto de trabajo la antesala del patíbulo por el que necesariamente hay que pasar, como una maldición inevitable. Las cabezas se dislocan, enloquecen, se pierden en disquisiciones y rumiaciones que giran siempre alrededor de la supervivencia laboral, un fin en sí mismo. Hoy me arrastro, espío, malmeto, miento, empujo al abismo a otras, destruyo sus vidas, mancillo su honor, me convierto en una enemiga irreconciliable, con el deseo infantil de que no me toque ser espiada, destrozada en los corrillos, mancillada por las intrigas, empujada a la autodestrucción, al alcoholismo, al litro de lejía que me arrasará las tripas enloquecida de dolor, como un autocastigo por mi fracaso, por haber decepcionado a mis jefes, por no ser lo suficientemente sumisa, lo suficientemente productiva. Así es, soy culpable porque sí, porque es la costumbre de la empresa, porque toca. ¡Maldito trabajo!

Obras

· Crónica del desamor (Debate, 1979)
· La función Delta (Debate, 1981)
· Te trataré como a una reina (Seix Barral, 1983)
· Amado amo (Debate, 1988)
· Temblor (Seix Barral, 1990)
· Bella y oscura (Seix Barral, 1993)
· La hija del caníbal (Espasa, 1997)
· El corazón del tártaro (Espasa, 2001)
· La loca de la casa (Alfaguara, 2003)
· Historia del Rey Transparente (Alfaguara, 2005)
· Instrucciones para salvar el mundo (Alfaguara, 2008)
· Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011) (Bruna Husky 1)
· La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral, 2013)
· El peso del corazón (Seix Barral, 2015) (Bruna Husky 2)
· La carne (Alfaguara, 2016)
· Los tiempos del odio (Seix Barral, 2018) (Bruna Husky 3)
· La buena suerte (Alfaguara, 2020)
· El peligro de estar cuerda (Seix Barral, 2022)
· La desconocida (Alfaguara, 2023), con Olivier Truc
· Animales difíciles (Seix Barral, 2025) (Bruna Husky 4)

4 may 2026

Opium


OPIUM (1986)
Jesús Ferrero

 
Por Ángel E. Lejarriaga



Jesús Ferrero llamó mucho la atención en el ámbito literario con esta obra, definida por su singularidad y exotismo. Nació en Zamora en 1952 y pasó parte de su infancia y adolescencia en el País Vasco, incluida Pamplona. Más tarde se trasladó a París donde estudió Historia Antigua en la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Esta formación, unida a su profundo interés por la filosofía, la cultura oriental y el clasicismo, marcó después profundamente su obra narrativa, obra que en gran parte se ha movido entre la exploración sensorial y la reflexión; imbuida por una imaginación rica en matices. Su primera novela, Belver Yin (1981), le dio a conocer, tuvo una gran resonancia mediática y social, se le consideró como una voz distinta dentro de la narrativa española de la década que comenzaba, los años ochenta. Después llegarían novelas como Opium (1986), El efecto Doppler (1990) o Las trece rosas (2003), por citar algunas, todas ellas tuvieron un gran reconocimiento. Su trabajo como escritor no se ha reducido a la narrativa sino que ha hecho ensayo y ha escrito guiones; por más señas, fue coautor del guion de la película “Matador”, junto a Pedro Almodóvar.

Opium se publicó originalmente en 1986; más tarde sería revisada por el propio autor. La novela sitúa su acción en la frontera chino-tibetana de principios del siglo XX, en un pueblo remoto llamado Lej que Ferrero convierte en un territorio mítico. En ese paisaje áspero y por momentos opresivo, pero cargado de simbolismo, gira la historia de una doble iniciación al deseo, al descubrimiento del otro y a la transformación interior que en ocasiones eclosiona el encuentro amoroso. Ferrero construye una atmósfera envolvente y asfixiante, en la que los personajes parecen moverse dentro de un espacio puramente sensorial que roza lo espiritual. El opio les adormece, casi siempre está presente, pero también les abre la percepción hacia universos perceptivos generalmente inalcanzables, les apacigua, les da una paz que no consiguen por sí mismos.
«Om Ma-ni Pad-me Hum».
Bambú y Opium se encuentran de manera casual en el mercado, ella compra al joven adormidera para su madre, Albina, adicta al opio. ¿Por qué fuma Albina? Porque no soporta a su marido, el escultor Karmhábil, ni la vida que lleva. Preferiría estar muerta y el opio le produce esa sensación tan próxima al vacío interior, el definitivo, aunque nunca lo sea. En el escenario en el que viven madre e hija, rondan los lamas no precisamente beatíficos.
«―No debes hacer tanto caso a los lamas (dice Opium a Bambú), que son hipócritas, lascivos, y se pasan el día comiendo carne de yak».
El amor entre los dos jóvenes parece imposible de contener, es intenso, está maldito desde el principio, es trágico, ¿por qué?, porque no es autorizado y porque las poderosas fuerzas que les rondan están en su contra, entre ellas el despótico Iralam, gobernador del pueblo. Bambú y Opium creen que el amor lo puede todo, suceda lo que suceda, y se conjuran para mantenerlo a toda costa, pero sus expectativas no se desarrollan como desean.
«Opium le decía que no se preocupara, que era muy grata aquella podredumbre, aquella ponzoña en el aire denso, palpable del amor; y al apretarse a ella unas veces notaba sólo sus huesos y otra sólo su carne; ora la sentía angulosa y dura, ora blanda y amorfa…»
Uno de los aspectos más llamativos del libro es su lenguaje. El autor no escribe desde el realismo tradicional, sino desde una prosa intensamente poética, rebosante de imágenes líricas, de repeticiones hipnóticas, con un ritmo que no permite al lector un minuto de sosiego. Ferrero convierte cada escena en una experiencia estética, esto hace que por momentos la lectura fascine y también por momentos resulté hermética.
«―¿Dónde estás, Bambú? ―preguntó a las nubes viajeras que ahora surcaban el cielo―. ¿Qué te ha pasado? Llevo más de un mes esperándote, llorando desde que me acuesto hasta que me levanto, y durante el día me duerno en cualquier esquina, y me siento débil como mi madre, y me gustaría morir…»
El título no sólo es una referencia material al opio, sino una metáfora del estado de embriaguez en el que viven los personajes, ellos dos no necesitan opio para hacer explotar su sensibilidad; es decir, viven en una mezcla de fascinación, dependencia y pérdida de límites entre el deseo y la conciencia. Ferrero explora cómo la pasión puede alterar el discernimiento del mundo y cómo el cuerpo conserva la memoria emocional incluso cuando la experiencia ya ha terminado. Esa dimensión simbólica convierte la novela en una obra que habla poco del amor romántico, y mucho de la huella irreversible que deja el contacto humano. Opium y Bambú se aman, se conocen íntimamente, ya han fundido sus mentes y sus cuerpos, mas eso no es suficiente, no es aceptado por ese destino inapelable que indudablemente les persigue y separa.
«Una ansiedad sombría y angustiosa se apoderó de él. Recordó otro verso: “Pero uno no se purifica con el agua.” La palabra agua le evocó una cascada, la del Heruca Azulado, donde alguien le había golpeado con una cadena…»

Obra del autor

· Bélver Yin (Premio Ciudad de Barcelona 1981)
· Opium(1986)
· Río amarillo (Poesía. 1986)
· Lucrecia Temple: Encuentro en Berlín (libro de diálogos; 1987)
· Negro sol (Poesía. 1987)
· Lady Pepa (1988)
· Débora Blenn (1988)
· Ah, mira la gente solitaria (Poesía. 1988)
· El Efecto Doppler ( Premio Plaza y Janés ; 1990)
· La era de la niebla (1990)
· Alis el Salvaje (1991)
· Los reinos combatientes (1991)
· Pekín de la Ciudad Prohibida (1991)
· El secreto de los dioses (1993)
· Las veinte fugas de Basil (1995)
· Amador o la narración de un hombre afortunado (1996)
· Ulaluna (1997)
· El último banquete ( Premio Azorín ; 1997)
· El diablo en los ojos (1998)
· Juanelo o el hombre nuevo (2000)
· Zirze piernas largas (2002)
· Las Trece Rosas (2003; Premio Fundación José Manuel Lara , finalista 2004)
· Ángeles del abismo (2005).
· Las fuentes del Pacífico (2008)
· Las experiencias del deseo. Eros y misos ( Premio Anagrama ; 2009)
· Balada de las noches bravas (2010)
· El hijo de Brian Jones (2012)
· La noche se llama Olalla (2013)
· Doctor Zibelius (2014)