27 oct. 2017

Terror y miseria del Tercer Reich

 Alianza Editorial publicó en 1994 tres obras de teatro de Bertolt Brecht en un mismo volumen: Los horacios y los curiaceos, Terror y miseria del Tercer Reich y Los fusiles de la señora Carrar. Una auténtica joya, muy recomendable para amantes del teatro y, sobre todo, de Brecht. Las tres piezas dramáticas fueron escritas entre 1934 y 1938.

Los horacios y los curiacios la escribió en 1934, con una pretensión altamente didáctica. Algún crítico ha llegado a calificarla de «manual de estrategia acerca de cómo un ejército más débil puede vencer a otro más fuerte». Tanto esta obra como las dos que la acompañan, fueron escritas en pleno apogeo nazi. El texto cuenta cómo los curiaceos deciden atacar a los horacios para arrebatarles todo lo que poseen, sus tierras, sus propiedades; les piden que se rindan incondicionalmente porque eso es lo que más les conviene, es decir, rendirse sin luchar . Los horacios responden: «¿Por qué temer la muerte y no el hambre?» Desde luego no se rinden.

Brecht se inspira en unos sucesos documentados en el siglo VII antes de nuestra era. En tales crónicas una familia de una ciudad de la península Itálica, Alba, de nombre los Curiacios, decide enviar a tres de sus jóvenes más aguerridos a luchar contra los Horacios. Su objetivo es quitarle el Lacio a la incipiente Roma. El autor recupera esta narración legendaria para situar al nazismo en el contexto político internacional en el que se mueve como pez en el agua. Bertolt Brecht condena en este drama a los tolerantes, a los dialogantes y a los que consensuaban acuerdos con el gran representante de la intransigencia y el autoritarismo: Adolf Hitler; al menos él es el que ha ejercido ambas en línea con la modernidad de nuestra era, con un ecofascismo eficaz y despiadado. Quizá lo que nos espera en el futuro inmediato.

Terror y miseria del Tercer Reich la escribió también por aquellas fechas si bien se estrenó fuera de Alemania en 1938. Aunque ha pasado a la historia de la Literatura con el nombre ya citado, se la conoció también como La vida privada de la Raza. Esta obra se compone de veinticuatro cuadros que se representan de manera independiente con un mismo hilo conductor: la vida dentro de Alemania durante el Tercer Reich. Brecht dijo sobre la misma que las veinticuatro escenas formaban «un catálogo de actitudes, las actitudes de guardar silencio, mirar por encima del hombro, sentirse asustado, etc.: el comportamiento en una dictadura».

«LA MUJER. ¡Ya está bien! ¡Ten cuidado con lo que dices! Llevo todo el tiempo rompiéndome la cabeza para recordar si dijiste eso de que en la Alemania de Hitler no se puede vivir antes o después de lo de la Casa Parda.
EL MARIDO. Eso no lo he dicho nunca.
LA MUJER. ¡Te comportas como si yo fuera la policía! Lo único que hago es devanarme los sesos para saber lo que el chico puede haber oído.»
La escribió en su exilio de Dinamarca, a principios de 1938. Los datos que conforman su contenido los extrajo de los testimonios de personas que habían huido de la Alemana nazi. En principio, planeo escribir solamente seis escenas pero al final la suma de las creadas era de veintisiete; eso sí, algunos de ellas muy cortas. Intentó que se publicara en Praga, en la editorial Malik, pero la invasión del país por las tropas alemanas frustró la operación. El mismo año que la escribió se representó en París en la Salle d’léna, contando con una mayoría de actores y actrices alemanes, entre ellas Helene Weigel. Los cuadros «muestran cómo la dictadura nazi penetra en todos los ámbitos de la vida, y extendió el miedo y la desconfianza».

Los veinticuatro cuadros recibieron los siguientes nombres: Comunidad Nacional, La delación, La cruz de tiza, Soldados del pantano, Al servicio del pueblo, La búsqueda del derecho, La enfermedad profesional, Los físicos, La mujer judía, El chivato, Los zapatos negros, Servicio de trabajo voluntario, La hora del obrero, El cajón, El liberado, El Socorro de Invierno, Dos panaderos, El campesino da de comer a la cerda, El viejo combatiente, El sermón de la montaña, La consigna, Se conoce en los cuarteles el bombardeo de Almería, Contratación de mano de obra, Plebiscito y Epílogo.


Los fusiles de la madre Carrar
fue escrita por Brecht en el mismo período que las dos anteriores, en 1937. Es una obra internacionalista en el sentido en que entonces los proletarios concienciados y revolucionarios lo eran. La consigna era luchar contra el fascismo allí donde surgiera. En este drama le toca a España ocupar el lugar protagonista, entonces embarcada en una guerra civil. Brecht era consciente de que las potencias europeas iban a abandonar al gobierno republicano a su suerte, mientras Alemania e Italia se coaligaban para ayudar a los golpistas. Brecht se indigna y utiliza el teatro como herramienta de combate, una vez más. El texto es una denuncia contra esa tolerancia con el fascismo, y contra una neutralidad interesada, que mostraron, sobre todo, Francia, Inglaterra y los EEUU. Nadie quería otra revolución en Europa, con la Bolchevique habían tenido más que suficiente. De hecho preferían al régimen de Franco al republicano, como la historia ha demostrado.

El texto cuenta la historia de una familia común, y en concreto de la señora Carrar, viuda y madre, que ha visto como moría su marido durante la guerra civil española. A partir de ese momento esta buena mujer, se revuelve contra cualquier consigna que le hable de lucha, de solidaridad o de revolución. Así, esconde los fusiles de su marido y les prohíbe a los hijos cogerlos para defenderse de la agresión de los fascistas. Esa neutralidad que intenta mantener para evitar males mayores no es más que una falacia que va a provocar precisamente todo lo contrario, abrirle las puertas al fascismo. No digo más.

El teatro de Brecht, cuanto más lo ves más aprendes de él. Cada obra es una escenificación medida, calculada, para no dejarnos indiferentes, para que aquellas personas que estamos en el patio de butacas, tomemos el protagonismo que nos corresponde, superando nuestro mero papel pasivo como espectadoras. Brecht está vivo, ahora más que nunca, cuando por Europa vuelven a cabalgar las doctrinas intolerantes e insolidarias.

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