14 sept. 2017

Después del terremoto

 

Este libro lo publicó en el año 2000 Haruki Murakami (1949) después del terrible terremoto que destruyó prácticamente la isla de Kobe, Japón. Tras el suceso, que impactó profundamente a Murakami, escribió seis historias muy peculiares que se desarrollan justo después del fenómeno natural de consecuencias catastróficas. La sensación que viven los protagonistas es apocalíptica como si estuvieran presenciando el fin de los tiempos, eso sí, desde la mesura y autocontrol propios del pueblo japonés. Los relatos que componen la recopilación son: Un ovni aterriza en Kushiro, Paisaje con plancha, Todos los hijos de Dios bailan, Tailandia, Rana salva a Tokio y La torta de miel.

La verdad es que si contara una sinopsis de los relatos, los destriparía por lo que es mejor que pase de puntillas a su alrededor para que sea el lector quien se aventure en ellos, y vaya descubriendo con paciencia los misterios que albergan sus páginas.

Sí voy a comentar, que los títulos de las narraciones poco nos dicen de su contenido, no sé si eso se debe a la traducción o a que Murakami usa metáforas que parten de ese mundo casi surrealista que en muchas ocasiones dominan sus textos. En cualquier caso, la ciudad de Kobe está presente en todos los relatos. Se podría decir que aunque el terremoto es el decorado de fondo de las historias, lo que se está contando es otra cosa, y sí, habla de seísmos, pero quizá de seísmos interiores, no hace falta que tiemble la tierra de manera fatal para que nuestras entrañas se estremezcan ante las desgracias que vivimos a diario.
"Por muy lejos que uno vaya, jamás puede huir de sí mismo."
La perspectiva de Murakami es fatalista, a veces muy fría y distante del hecho doloroso en sí mismo, pero conduce al sujeto que experimenta el sufrimiento en toda su dimensión, hacia una cierta lucidez, como si dicho sufrimiento supusiera un paso previo o iniciático que abre nuevas puertas existenciales, tal vez mejores.
"Lo que ven nuestros ojos no tiene por qué ser forzosamente la verdad."
Murakami es un autor muy especial, adulado y criticado en la misma proporción, si bien nadie niega que es un maestro en el arte de la escritura; su universo es otra cosa. Hay que adentrarse en él con la mente libre de prejuicios a ver qué pasa. En realidad es lo que hacemos con cualquier otro autor o autora.
"Yo nunca he pensado cómo moriré. ¡Si ni siquiera tengo la menor idea de cómo voy a vivir!"



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