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20 ago 2026

Boñar



Al campamento anarcosindicalista de Boñar.

Cuatrocientos kilómetros,
    muchos y pocos,
para llegar a un lugar
    donde la enseña rojinegra 
ilumina un campo de flores y frutos.
Cuerpos, árboles, risas,
se aúnan en un pentagrama multicolor
que compone una melodía rica en matices,
que se construye a diario de vida
y atesora palabras y conductas y esperanzas
    arropadas por La Idea,
por un deseo transformador
que impulsa nuestra conciencia.

Aquí estamos,
sin amos,
sin sometidos,
forjando cada instante con esfuerzo y respeto,
y mucho amor,
y abrazos cálidos que anuncian
    que la utopía es ahora,
que los sueños han abandonado
el santuario que les ocultaba
y se han materializado sin cólera,
con un vaho de honestidad y confianza
que roza la temeridad y el asombro.
Hemos llegado a Boñar
y no conocemos a nadie
pero no nos sentimos extranjeros
ni perdidos,
estamos donde queremos estar.

10-8-2016

Este poema forma parte del libro La segunda transición (2018). Lo podéis bajar pinchando AQUÍ .



6 abr 2026

Estómagos voraces



Por Ángel E. Lejarriaga


Los espectros de la política
hablan y hablan con voces falsas, huecas,
aúllan a la luna, como bestias infernales,
que les mira cómica y condescendiente
    desde su pedestal de plata,
se gruñen y se observan con odio,
    se insultan,
para luego entrechocar sus sucias manos
    cuando nadie les ve.

Sepulcros blanqueados
de mirada opaca y risa burlona,
vociferantes, sacrílegos,
estómagos voraces y agradecidos
    que sobreactúan,
interpretando un papel sin texto,
sin mensaje,
sólo palabras como hojas muertas,
    inconexas, 
        que trae y lleva el aire.

Se abrazan entre ellos,
se besan con descaro
y se balancean satisfechos,
    ampulosos,
sobre escaños que hieden,
mientras los espectadores somnolientos,
les contemplamos aterrados,
a la espera del siguiente decreto,
ese que nos hundirá más todavía
    en el pozo de la servidumbre
        y la postración.

Barajan las leyes con desprecio,
reparten naipes conocidos;
conocen la jugada necesaria,
la ganadora,
ellos son siempre la banca,
nosotros perdemos,
siempre perdemos
    porque el problema es dejarles jugar,
el juego es el misterio hipnótico
    que nos arrastra
        hasta el abismo de la desintegración
            y la derrota.

Después de la pelea
    y el ruido sordo
comenzará otra partida
y nosotros esperaremos junto a la mesa
el balance de las jugadas
para constatar desesperados
que el resultado es el mismo:
en tanto ellos jueguen con sus reglas
y sus cartas marcadas,
irremisiblemente,
volveremos a perder.

3-7-2016

La segunda transición (2024)

 

16 feb 2026

LA SEGUNDA TRANSICIÓN


Por Ángel E. Lejarriaga



A los ciegos y los sordos


En esta húmeda noche que me aturde
las paredes son hojas de papel,
níveos pergaminos
en los que se airean voces lúcidas
que llaman a los oídos sordos,
a los ojos ciegos
y a las caras que se giran hacia otro lado
cuando la injusticia florece cobarde,
con las sonrisas satisfechas
de los corruptos de siempre,
de los amos conocidos,
de las balas feroces.

Los muros han dejado de ser sólo muros
y la libertad no se ejerce a la luz del día,
porque los señores de la guerra
campan a sus anchas
sin correa ni bozal,
mientras nuestras fuerzas flaquean
y el ánimo se estremece
como ramas desnudas
mecidas por un viento impetuoso.

Hemos olvidado otras épocas de lucha,
e ignorado demasiado tiempo
que el enemigo está siempre ahí,
delante de nuestra impasibilidad,
presente como un mal augurio,
aguardando el momento apropiado
para utilizar nuestra apatía
como un arma arrojadiza
que nos devuelve multiplicada
con la soberbia propia del poderoso.

Nuestra debilidad es su fuerza,
por eso algunas personas
volvemos a la protección de la noche,
a la oscuridad iluminada por nuestras ideas,
a los gestos silenciosos,
al disfraz patético,
son tiempos de retroceso
en los que de nuevo
la libertad está herida,
como antaño,
en las calles 
y en nuestra memoria.

El círculo se cierra,
nuestra pasividad nos traiciona
con deseos de huida.

Pobres incautos,
no hay hacia dónde correr,
no existe más camino
que el de los puños apretados,
el de los principios transformadores
y la determinación inquebrantable
de las gentes que lo queremos todo,
si bien todo está por hacer.

Me aterra esta noche,
muchas espaldas están solas
en tanto la brocha hace su trabajo,
y una bala puede llevar un nombre escrito,
los verdugos,
envalentonados ante nuestra indefensión,
patrullan seguros de su fuerza.

A pesar de ello no voy a mirar atrás,
atravesaré este muro
y el siguiente
y hermanaré voluntades
hasta que las palabras de guerra
se conviertan en poemas,
en canciones de utopía,
y acampemos en las calles,
a pesar de su arrogancia y violencia,
a plena luz del día.

22-2-2016



15 jun 2025

Sueños


Por Ángel E. Lejarriaga



Este poema forma parte del libro La segunda Transición (2017)

Sueños

I

Sueño con otro tiempo,
un tiempo de pólvora y consignas
    donde nadie pueda amordazar al viento,
        donde los gemidos de los muertos
        sean sustituidos por memorias;
una edad en la que no nos darán miedo
    los crepúsculos sangrientos
porque la sangre es vida,
nacemos y morimos
transportados por su hirviente curso.

II

Cuando descanse en mi última morada
deseo que ésta sea serena,
que las luces perdidas del techo celeste
me hablen lúbricas de amor y goces,
que me digan
    que el ácido de la rebelión
        ha corroído los barrotes
            que nos encarcelaban.

III

Esa noche soñaré también con el sol
aunque sepa que duermo
y que ya no me acariciará más;
ese sol lamerá los rostros demudados
de las gentes enfurecidas,
cauterizará desmayos de dolor,
nutrirá simientes
que poblarán los días
    con una era de paz y justicia.

IV

Anhelo muchas cosas
    que quizá nunca conoceré,
mas mi corazón galopa
sobre los surcos de la tierra,
escribe sobre ella
    versos y amaneceres
        que tiñen el negro de rojo
y el rojo de negro.

V

Sueño entre flores silvestres
y pupilas llameantes
con miradas conocidas
que se unen
    en una fraternidad indisoluble,
con compromisos honestos
    que la aurora rubrica
        con guiños de fuego y miel.

VI

Te saludo luna de Iberia
ya no me oculto bajo tu manto sombrío,
ocupo osadamente la calle
con esas otras manos
y esas otras voces
que asaltan los palacios
de los antiguos señores,
entre resonancias de dioses muertos
podridos por la herrumbre
de misterios herméticos
que la razón denuncia.

VII

Qué la tierra sea leve a los caídos,
qué no ceda nuestro impulso,
qué nuestras ideas se fortifiquen,
qué la paz destruya todas las banderas,
qué nuestro amor por el presente y el futuro
escriba la historia más bella jamás contada,
qué sea un abrazo cálido
la herramienta que acabe con las guerras;
entonces estaré preparado
para fundirme en el limo con una sonrisa.

9-3-2017

19 may 2025

Campo de flores e ideas




Este poema forma parte del libro La segunda Transición (2017)

Por Ángel E. Lejarriaga


Quisiera plantar hermosas ideas,
una bella intención llena de sentido,
para así inspirar al futuro 
la posibilidad de que crezca una comunidad 
que atraiga una vida multicolor y polivalente
pletórica de canciones.

Semillas e ideas, fértiles,
un paralelismo tan próximo que sobrecoge;
ambas exigen premura,
la ecología del planeta así lo pide.

Cada árbol plantado
es un horizonte de esperanza y regeneración,
cada persona sometida que se libera
es un sumar de brazos,
de bocas e inteligencias y energía
que impulsará un renacimiento,
hasta que la cuantía de lo acumulado sea suficiente
para destruir el edificio siniestro
que mantenemos irresponsables;
en ese instante sublime se desmoronará frágil
en medio de un crujir de huidas
y abandonos cobardes.

Todavía no es el tiempo de la cosecha;
ahora, aquellas personas que siembran,
ejercen un saludable oficio,
en tanto reparten un germen
que gestará el nuevo mundo
cuando nuestros huesos se blanqueen
en el albur de la Historia.

Pisarán nuestras olvidadas cenizas,
abonaremos la ávida tierra con ellas
y empujaremos la unión irrefrenable
entre todo lo que existe
con un aullido de acero
porque sabemos que nos aguarda
el final de toda la tortura
que nuestros amos y dioses
han ejercido sobre nuestras cabezas.

No olvidamos,
no perdonamos,
no ponemos la otra mejilla,
solo aguardamos que llegue nuestra hora.

20-2-2017